La especialización sostiene el tejido conservero de la comarca

La mayoría de las firmas de O Salnés apuestan por las gamas de calidad


vilagarcía / la voz

En la comarca de O Salnés operan alrededor de una quincena de empresas dedicadas al mundo de la conserva. No son grandes firmas: son empresas pequeñas, de entre 20 y 30 empleados, que parecen haber encontrado en la especialización y en la calidad un antídoto contra la crisis. Esta red de empresas ganan solidez en un territorio en el que los gigantes del sector o han desaparecido -caso Alfageme- o, como le ocurre a Garavilla tras el traspaso de Cuca, atraviesan sus particulares viacrucis.

Lejos de ese complejo horizonte, las pequeñas empresas declaran aguantar con entereza los varapalos de la crisis e, incluso, estar «en plena fase de crecimiento». Es el caso de Conservas Areoso (A Illa) que nació en el 2008 y desde donde aseguran que «cada año vendemos un poco más». También en Portomar (Cambados) declaran estar ganando clientes para las tres gamas de producto que trabajan. Optimistas son, por su parte, los responsables de Cermar. Hace cinco años la empresa, hasta entonces una proveedora de pescados y mariscos para conserveras, decidió dar el salto a la producción de platos precocinados, primero, y de enlatados después. «Aunque hemos empezado en el peor de los momentos, lo llevamos muy bien», explicaba ayer una portavoz de la firma. Tan bien, de hecho, que «vamos a ampliar en muy poco tiempo porque vamos a instalar una línea nueva de calamar». Esta conservera cambadesa se ha nutrido de los despojos de Alfageme y Carson, de donde ha adquirido maquinaria que parecía condenada al desguace. Y también ha sabido aprovechar lo bueno que de aquellas conserveras quedó atrás: el personal -en su mayoría mujeres con gran experiencia-.

Estas pequeñas empresas de O Salnés justifican su éxito en la apuesta que han realizado por los productos gourmet y de gama media y alta. Aún así, hay quien cifra la clave de su éxito en otras cuestiones, como que la conserva ha vuelto a ponerse de moda. «Hay que tener en cuenta que el precio del pescado fresco está muy alto», explican desde Conservas Roma. Y eso parece haberle venido bien a esta empresa, especializada en la producción de sardinilla y aguja. La comercializan bien en el mercado gallego, bien en algunos puntos muy escogidos de España, y han notado que en los últimos tiempos tienen más tirón los envases de más tamaño que los más pequeños. «Tenemos latas de medio kilo y de kilo y, sobre todo la primera, está funcionando muy bien», explican desde la conservera. Y es que, a fin de cuentas, «la gente se toma unas sardinillas con patatas cocidas y come bien y por buen precio».

El grande se come al chico

En cualquier caso, no todas las miradas que se echan sobre el sector de la conserva son igualmente halagüeñas. Paco Vilar, desde Comisiones Obreras, advierte de que en O Salnés, como en el resto de Galicia, se está produciendo un fenómeno preocupante: «Las empresas pequeñas son cada vez más pequeñas. Y a las medianas, que funcionaban por las marcas, se las están comiendo las grandes, que tienen más mercado y más margen de maniobra». La conclusión, dice, es clara: el sector de la conserva deja menos riqueza en el tejido social de O Salnés.

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