Las almejas no son tan caras, visto lo visto


cambados / La Voz

La idea que tenía Mar Cuervo del marisqueo no tenía nada que ver con la realidad. «La mayoría de la gente no tiene ni idea», comenta. Hoy, después de haber pasado tres meses codo con codo con las mariscadoras de Cambados, su visión es muy distinta, y lo que captó a través de su objetivo se puede ver en el salón de exposiciones de Torrado. Anoche inauguró Sereas, compuesta por 54 fotos que muestran la cara -y nunca mejor dicho por que la mayoría son retratos- de quienes doblan el espinazo en la playa haga viento, sol o llueva. Mar, que llegaba del secano de Madrid, pudo comprobar la dureza de este trabajo, especialmente durante el invierno, cuando ella saltó a la arena con su cámara para realizar la tesis doctoral dentro de sus estudios de Bellas Artes. Y, visto lo visto, llega a la conclusión de que las almejas, al final, no son tan caras. «En absoluto», dice rotunda. «Fue una experiencia increíble y una chica que vino de Londres conmigo, alucinó». Tan agradecida quedó a estas mujeres, por su trabajo y por su buena acogida, que quiso agasajarlas con una exposición en su honor y en su pueblo. Y no será la última. «Ya me llamaron para llevarla a Foto España en Madrid, en verano del 2014, y posiblemente la monte también en el Museo del Mar de Vigo. No podía venir y sacar algo de ellas sin que se beneficiaran de alguna manera. No puedo ser yo la protagonista», explica.

En consecuencia, los primeros planos de los rostros, las manos y los mandiles de las mariscadoras cambadesas cuelgan ya de las paredes de Torrado hasta el 12 de enero. Muchas de las modelos estuvieron ayer en el acto inaugural, esta vez sin las botas puestas y sin la humedad metida en los huesos.

Una fotógrafa convive durante tres meses con las mariscadoras de Cambados

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