Aprender inglés a base de Plástica

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

El CPI Alfonso VII de Caldas fue de los primeros colegios en contar con sección bilingüe

13 oct 2013 . Actualizado a las 06:59 h.

Las ventajas de las secciones bilingües. Los centros educativos se han ido incorporando al Plan de Seccións Bilingües que impulsa la Xunta desde el año 2007. La finalidad es reforzar el aprendizaje de una lengua extranjera (especialmente el inglés, pero también otras como el francés) a través de su uso parcial en una asignatura y adquirir la terminología específica. La Voz asistió a una clase en un colegio de Caldas de Reis y en un instituto de Vilagarcía.

Jueves 10 de octubre. 10.10 horas. En la clase de 2ºB de primaria del colegio público integrado (CPI) Alfonso VII de Caldas de Reis toca Plástica. Los 19 alumnos de 6 y 7 años que forman este grupo tienen tarea. Con un rollo de papel higiénico vacío, un cartón, rotuladores y hojas tienen que formar un soporte para velas, que también puede servir como lapicero. Las indicaciones las reciben en inglés de su profesora, María Jesús Fontán Argibay.

«Don?t worry, tell me, Martín». Le dice la docente a uno de sus estudiantes al que no le sale del todo la manualidad. «Intento hablar todo en inglés, pero depende de los grupos. En esta clase, por ejemplo, hay varios alumnos con necesidades educativas especiales y, en ese caso, recurro al castellano para que me entiendan», explica María Jesús. Sin la ayuda del auxiliar de conversación, pendiente de asignación tras una renuncia, a la maestra se le acumula el trabajo.

La clase pasa del bullicio a la calma, pero esa calma dura apenas unos segundos y vuelve la revolución. La «teacher», como la llaman, se multiplica como puede para atender todas las consultas de los pequeños. «Like this. Don?t shout Sergio. Sit down». «Pay attention to me everybody. Juan, I?m here, no there. Breo [A Breogán] wait, please».

La clase solventa en general, pese a algunos problemillas, la tarea de cortar con una tijera el rollo de papel higiénico y pegarlo al soporte. El siguiente paso es decorar el rollo con hojas de árboles: «Leaves, no trees. Only leaves», dice María Jesús. «Hojas, no árboles. Solo hojas». El CPI Alfonso VII se incorporó al Plan de Seccións Bilingües de Galicia en el curso 2008/2009 y tiene ya un bagaje detrás.

Pero como pasa con toda novedad, los comienzos no fueron fáciles. Al principio hubo padres bastante reticentes e incluso algunos profesores, porque para que ella pueda impartir Plástica en inglés algún compañero le tiene que ceder sus horas. Asistir a una clase bilingüe es voluntario para los alumnos, aunque se necesita una autorización firmada de los progenitores. «El primer trimestre de cada curso es el más complicado, después todo es más llevadero y puedo decir que no hay ninguna familia que se haya negado a participar», admite María Jesús.

Para ella la experiencia solo tiene aspectos positivos. «Las secciones bilingües tienen muchas ventajas, el problema es que a veces solo se las veo yo. El inglés es la lengua vehicular para todo y si lo hablas con fluidez tienes mucho camino ganado», relata la docente sin perder de vista a sus alumnos. «Los niños aprenden con más facilidad y son espontáneos porque no tienen la vergüenza al hablar que sienten los adultos. Lo que se llevan de estas clases de Plástica se ve después en las de Inglés de 3º».

El CPI Alfonso VII optó por esta asignatura cuando se incorporó al plan de Seccións Bilingües y con ella sigue. La razón es práctica. «La Plástica es mucho de tocar y de jugar y es más fácil. Al ser algo manual, le das el ejemplo y lo sacan por imitación. Si tuvieran un dominio claro del inglés se podrían impartir materias como Matemáticas o Coñecemento do medio, pero no es el caso», remacha María Jesús. Por eso, la Plástica o la Educación Física se prestan, porque el vocabulario, que es una de las complicaciones, no condiciona.

La clase avanza y suena el timbre. Josefa Ortigueira, la tutora que le cede el aula a María Jesús, aparece por la puerta. A ella le encanta la experiencia. La pena, asume, es que ella no domine la lengua de Shakespeare para hacer lo mismo. Los niños se despiden de periodista y fotógrafo con risas y un «Goodbye».