Cermar compra máquinas de Alfageme y Carson para alcanzar los 40 empleados

La conservera asentada en Cambados se nutre de la logística y de personal de fábricas que ya cerraron


cambados / la voz

El negocio de la conserva está tocado en esta comarca. Cuca, Alfageme y Guau son claros ejemplos de los problemas por los que atraviesa el sector, pero hay excepciones que dan pie a la esperanza. Cermar es una empresa joven y familiar que en el 2008 empezó a fabricar conservas de berberecho y mejillón desde el polígono de Sete Pías (Cambados) y que tiene por delante ambiciosos planes de expansión. Acaba de contratar una docena de trabajadores, lo que eleva su plantilla a 25 personas, y su objetivo es triplicar la producción y alcanzar los 40 trabajadores el año próximo.

Ello será posible gracias, entre otros factores, a la adquisición de la maquinaria de fábricas que han caído en desgracia, especialmente, de la antigua conservera Carson (Cambados), una de tantas firmas que quebró y cuyos bienes salieron a subasta para poder pagar a los acreedores.

La nave industrial y la vivienda anexa todavía no han sido adjudicadas -las subastas quedaron desiertas- pero el contenido de la fábrica sí encontró comprador. Cermar se ha hecho no solo con las máquinas. También con camiones y furgonetas así como el mobiliario de la factoría, a los que poco a poco le está buscando acomodo en sus instalaciones de Sete Pías. También ha incorporado en el último año máquinas de las fábricas de Alfageme, que compró a su vez a Tomás Guillén después de que este las adquiriera en subasta pública.

Pero Cermar no solo incorpora logística de segunda mano. En los últimos meses se ha hecho con un «cocedor» de los más modernos que existen en el mercado y que tiene como principal atractivo el ahorro energético. «De mil litros de gasoil estamos gastando 200 litros», según explica el gerente de la empresa, Eloy Otero.

De las maltrechas fábricas que cerraron sus puertas, Cermar no solo aprovecha la maquinaria. También está contratando personal que perteneció a Alfageme, pues consideran que la experiencia es un valor añadido.

Eloy Otero rezuma entusiasmo y optimismo. «A principios de año nos dimos cuenta que necesitábamos actualizarnos o morir, y decidimos actualizarnos y apostar en serio por este sector». Detrás de este milagro en tiempos de crisis está Eloy Otero y sus padres Constante Otero y María del Carmen Agra, quienes desde A Illa, forjaron este proyecto.

Los orígenes de Cermar están en la importación de berberecho, pero sus propietarios supieron aprovechar otras oportunidades de negocio y decidieron dar el salto a la conserva. Primero para dar salida al mejillón de sus propias bateas y poco a poco han ido diversificando su producción.

Sus platos fuertes son la conserva de berberecho y mejillón y ahora empiezan a trabajar la sardinilla gracias, también, a la maquinaria recientemente adquirida a Carson. Desde la fábrica de Cambados se comercializan dos marcas: Cermar y Gálica, que se distribuyen por toda España.

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