Cantera de expertos en fortalecer el cuerpo y alimentar el espíritu

Ante los alumnos del centro se abren numerosas opciones de empleo


vilagarcía / la voz

A mediados de los años noventa, los responsables del instituto de Carril decidieron apostar. Y lo hicieron: en 1996 pusieron en marcha el ciclo superior de Animación de Actividades Físico-Deportivas, una titulación que ese mismo año veía la luz, también, en A Coruña y Pontevedra. «Nadie sabía muy bien cómo iba a funcionar esto, los currículos estaban sin hacer...», recuerda Conchi Pérez, una de las docentes que ayudó a alumbrar un ciclo que ha crecido con vigor y energía. Prueba de ello es que, año tras año, las plazas se cubren de inmediato, y un buen puñado de estudiantes se quedan a la espera de que se produzca alguna baja. Y alguna siempre hay. Porque hay quienes llegan a Carril «pensando que no va a haber teoría» y se topan con asignaturas, como Anatomía, que exigen un buen juego de codos. Otros renuncian a su plaza al descubrir que para lograr el título van a tener que sudar, y bien sudada, la camiseta, practicando todo tipo de deportes y haciendo horas extra cuando no logren alcanzar los mínimos exigidos por los profesores en las prácticas.

Así que, al final, los que se quedan en Carril son alumnos con vocación. Chicos y chicas -ellas suelen ser muchas menos- que en muchos casos ven en este ciclo superior un puente hacia carreras como Fisioterapia, Inef o incluso Medicina. Otros, sin embargo, se conforman con la titulación con la que salen de Carril, y ponen rumbo a un mercado laboral que, en su caso, no está tan contraído como otros por cosa de la crisis. Y es que, al fin y al cabo, la salud es una de esas cosas en las que los ciudadanos tardan más en recortar gastos.

Las salidas laborales para los titulados en Carril son de lo más variopintas. Pueden trabajar como animadores en hoteles o campamentos, en gimnasios, en piscinas, en playas, en las fundaciones deportivas de los ayuntamientos, en balnearios... «Una de las cosas más satisfactorias de este trabajo es que nos vamos encontrando con gente que estudió aquí y que han salido adelante», explican los profesores. Muchos se enganchan al mercado laboral gracias a las prácticas que realizan entre los meses de marzo y junio, y que en ocasiones los lleva a lugares tan lejanos como «grandes hoteles de Canarias» o enormes barcos en los que se realizan cruceros. «Hay gente que acaba esas prácticas y se coloca», dice Conchi Pérez. Y desgrana, junto con algunos de sus compañeros, los nombres de varios de esos alumnos con los que se han ido tropezando. A algunos de esos estudiantes el camino los llevó de nuevo a Carril: allí volvieron, después de hacer Inef, para impartir clases.

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