Crónica predemocrática en clave de cartelismo pop

Jorge Agra cuelga las 19 obras de su exposición «Pa-Ta-Ta» en Espazo Sumay de Vilagarcía hasta el 26 de mayo


VILAGARCÍA

Advierte que no era su intención pero reconoce que la configuración de la exposición y el contenido de sus obras traslada al espectador a una especie de crónica vital y generacional basada en la iconografía de la España predemocrática y de la transición. Una especie de Cuéntame en viñetas teñidas de pop art. Y es que la vertiente artística del vilagarciano Jorge Agra nunca se ha alejado en exceso de su faceta profesional como diseñador gráfico. Una y otra van indisolublemente unidas, se retroalimentan y se enriquecen, como queda patente en la exposición que hasta el 26 de mayo se exhibe en Espazo Sumay de Vilagarcía.

Pa-Ta-Ta se titula la muestra, en evidente e irónica alegoría a la expresión comunmente utilizada para animar a posar a quien se sitúa frente a una cámara de fotos. «Me gustaba la idea de grupos posando así que empecé por recopilar imágenes extraídas de internet o de viejas revistas». Desde una boda a un procesión pasando por niños en la escuela, toreros, deportistas, monjas, marinos, músicos, manifestantes o misses. Imágenes que después Jorge Agra manipula electrónicamente para trasladar al lienzo mediante plantillas sobre las que aplica pinturas acrílicas.

Cada una de las 19 obras -en formato de 90x90- que componen esta exposición repite similar esquema. La imagen esquemática, muchas veces warholiana, del grupo es representada sobre un color plano. Y sobre ella, un elemento gráfico que guarde relación con la temática y un texto incompleto en diferentes tipografías. «Hay mucho de cartelismo en estas obras», reconoce su creador.

Otra influencia evidente, y asumida por el artista, es la del Equipo Crónica. Jorge Agra, como aquéllos, experimenta con técnicas y recursos propios del pop art, como son las tintas planas, la utilización de imágenes tomadas de los medios de comunicación y el dibujo despersonalizado. Aunque, a diferencia de ellos, en el caso del vilagarciano, sus cuadros evitan trasmitir un mensaje de compromiso político o social para centrarse exlusivamente en postulados estéticos.

Ello no le impide recurrir a iconos de la cultura popular o de la «España cañí» como el toro de Osborne, la peineta y la mantilla, la enciclopedia Álvarez o las chicas de la Cruz Roja. Todo ello salpimentado por una importante dosis, muy de agradecer, de sentido del humor.

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