La fábrica es propiedad de la Xunta y los equipos, de una firma de Murcia


Lo cierto es que, desde que se cerró Conservas Peña hace algo más de tres años, un cúmulo de despropósitos se han sumado para que la conservera no recuperase su actividad ni sus empleos y han desembocado finalmente en el desmantelamiento de las máquinas y en la posterior denuncia del robo de las mismas. La situación de la otrora pujante conservera es cuando menos curiosa. La propiedad de las instalaciones corrresponde a la Xunta, que se ha hecho con ellas en subasta judicial. Mientras, la maquinaria ha sido adjudicada, también por el juzgado, a la empresa Tomás Guillén, de Murcia.

Desde la Xunta insistían hace poco en su interés -que defendieron desde el primer momento- por que la fábrica de Vilaxoán, igual que la de Ribadumia, cuya titularidad le corresponde también, recuperasen la actividad y el empleo. Sin embargo, las esperanzas de que eso ocurra son cada vez menores, toda vez que la maquinaria ya ha sido vendida y se está ofreciendo a otras empresas del ramo. El robo de los equipos viene a incidir todavía más en esa situación de deterioro progresivo que vive el que hace tan solo unos años era uno de los grupos conserveros punteros en Galicia.

Mientras, en el Juzgado de lo Mercantil continúan los trámites para cerrar los flecos que quedan pendientes del proceso concursal en el que acabó el grupo Alfageme.

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La fábrica es propiedad de la Xunta y los equipos, de una firma de Murcia