La piscina del Igafa, nuevo hogar para el lobo marino «Orzán»

El animal llegó ayer al centro para completar su recuperación


vilagarcía / la voz

El año no comenzó bien para Orzán, un lobo marino que por entonces no tenía nombre y que fue bautizado cuando tuvo que hacerse cargo de él el Cemma, la Coordinadora para o estudo dos mamíferos mariños. Fue precisamente en esos primeros días del año cuando el animal varó en la playa de O Matadoiro, en la zona coruñesa del Orzán, y no quiso regresar al mar. Esa primera noche la pasó en el acuario de A Coruña, hasta que al día siguiente se hizo cargo de él el Cemma, que lo trasladó a la unidad de cuidados intensivos de Ferrol.

Allí permaneció desde entonces hasta ayer este mamífero, un ejemplar macho que tiene sobre cuatro meses de edad, recuperándose de varias heridas en el cuerpo y de una afección en un ojo, posiblemente a causa de un palangre.

La primera etapa de su recuperación, que se completó en el centro ferrolano, fue más larga de lo habitual, puesto que el lobo marino tuvo que remontar una infección en un ojo que dificultó y ralentizó el proceso, según explicaban ayer los profesionales del Cemma.

Pero, por fin, esa primera fase pudo completarse, y llegaba el momento de iniciar la segunda. Se pensó entonces para ello en la piscina del Instituto galego de formación en acuicultura (Igafa) de A Illa, unas instalaciones que emplean los alumnos del centro para sus prácticas pero que precisamente esta temporada no se está utilizando. Y así fue: desde ayer la piscina del centro isleño es el nuevo hogar del lobo marino.

Tres o cuatro semanas

En este recinto debe Orzán coger fuerzas y recuperar musculatura. Si todo va bien, en tres o cuatro semanas el animal estará listo para volver a su hábitat natural.

Para su correcto cuidado, se ha preparado la piscina adecuadamente y se ha dividido en dos niveles. En uno de ellos se ha colocado una superficie seca con el objeto de que Orzán pueda salir del agua cuando lo desee. La otra parte del estanque brindará al lobo marino la oportunidad de nadar y fortalecer sus músculos. De este modo, a través de una pequeña actuación, se ha conseguido crear en la piscina del Igafa un hábitat adecuado para la total curación de este nuevo inquilino.

Durante su estancia en A Illa, los veterinarios del Cemma se encargarán de supervisar su recuperación. Sin embargo, dado que el Igafa es un centro formativo, se ha pensado en aprovechar su estancia en esta instalación desde un punto de vista pedagógico. Ayer, tan pronto llegó Orzán al centro insular, el personal del Cemma dio una charla a los alumnos y profesores del Igafa. La idea es que, durante el tiempo que dure la estancia del animal en el centro, la comunidad educativa colabore con el cuidado del lobo marino. Para ello se creará un equipo de voluntariado que, siguiendo las indicaciones de los expertos, se encargará de ofrecer a Orzán todos los cuidados que precise para que su recuperación sea completa.

Un equipo de voluntarios del centro colaborará en el cuidado del mamífero

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