Sequor defraudó 12.000 euros mensuales en la Casa do Mar

La firma siguió cobrando del ISM pese a no pagar salarios ni Seguridad Social


Vilagarcía / La Voz

Según el diccionario de la Real Academia Española, defraudar significa, en su primera acepción, «privar a alguien, con abuso de su confianza o con infidelidad a las obligaciones propias, de lo que le toca de derecho». Y esto es, precisamente, a lo que parece haberse dedicado Sequor, la empresa encargada de la vigilancia de la Casa do Mar de Vilagarcía, durante los últimos meses. Ni los cinco trabajadores que prestaban el servicio cobraban sus nóminas, ni la Seguridad Social percibía un duro pese a que el Instituto Social de la Marina, dependiente del Ministerio de Empleo, satisfacía mes a mes los alrededor de 12.000 euros que la firma recibía por sus prestaciones.

Pablo García, delegado de la CIG en la Casa do Mar, relató ayer una secuencia de incumplimientos que ha dejado a la plantilla de vigilantes a los pies de los caballos, en una especie de tierra de nadie en la que ni pueden acudir a las prestaciones por desempleo, puesto que Sequor no les ha entregado carta alguna de despido, ni están en condiciones de desvincularse de este proceso, ya que podrían ser acusados de abandono de su puesto de trabajo. «Os problemas cos retrasos nas nóminas -explica- comezaron en maio pero en outubro, directamente, deixaron de pagar». En cuanto comenzó a investigar, la central nacionalista comprobó que la deuda con la Seguridad Social era todavía mayor.

Cuando el ISM al fin reacciona, decide rescindir su contrato con Sequor, momento que se materializa el 31 de diciembre. Pero hasta que se abra un nuevo concurso transcurrirán al menos tres o cuatro meses. La Administración recurrió a una plica de urgencia e invitó a cuatro firmas del sector a cubrir el servicio de la Casa do Mar mientras tanto. Una de ellas estaba dispuesta hacerlo. Pero al comprobar que tenía que asumir las nóminas impagadas y la deuda con la Administración se echó atrás.

El resultado es que los operarios siguen sin trabajar y sin cobrar lo que se les debe, la Casa do Mar carece de vigilancia (en ella funcionan el Inem, Sanidad Marítima e Inspección Médica, además del aparcamiento y el club de jubilados) y la Administración pierde por todas partes: por no percibir las cotizaciones y por continuar pagando, al mismo tiempo, a una empresa que ponía la mano por un lado y defraudaba por el otro. La inspección laboral ha levantado, al menos, un informe que debería permitir dar de baja a la plantilla para que esta cobre el paro.

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