«La Bomba» Navarro elige Arousa tras los Juegos


Vilagarcía / La Voz

Hace hoy siete días, se salió literalmente en el que para muchos es ya el mejor partido de baloncesto de la historia de los Juegos Olímpicos. Un encuentro para la leyenda que puso fin a un torneo extenuante. Tanto en lo emocional como en lo deportivo. Lo que tocaba pues tras la batalla de Londres era descansar. Recargar pilas. Y Juan Carlos Navarro, el capitán de la selección española de baloncesto, ha escogido Galicia para recuperarse tras una temporada complicada por las lesiones pero exitosa tanto por el título de liga ante el Real Madrid como por la medalla de plata ante el Dream Team. Ayer, La Bomba arribó a tierras de Arousa junto a los suyos para visitar a unos amigos y disfrutar de los encantos de una zona que conoció fugazmente hace ya más de una década. Y es que Navarro estuvo en Vilagarcía en el verano de 1998 con la selección española júnior para disputar el memorial Miguel Ares. Junto a él, Calderón, Felipe Reyes... Los compañeros junto a los cuales ha forjado un equipo de leyenda seguramente irrepetible. Ayer, el jugador del Barça tuvo algo más de tiempo para conocer algunos de los secretos mejor guardados de la ría.

Primera cita: A Illa

La jornada arrancó en A Illa. Concretamente, en el restaurante Punta Cabalo poco después del mediodía. La Bomba le debía una visita a un amigo vilagarciano que disfrutó de una semana en su casa de Memphis la temporada que jugó en los Grizzlies de la NBA y ayer cumplió sobradamente. Rodeado de su mujer y sus hijas y de sus mejores amigos gallegos -llegados desde Meira y A Coruña-, dieron buena cuenta de algunos de los manjares de la ría, percebes, zamburiñas, pulpo..., en un entorno difícilmente mejorable. El capitán de la selección lo explicaba con elocuencia: «Está todo muy bueno y el lugar es una pasada, realmente impresionante».

Segunda: Vilagarcía

Como no podía ser de otra forma, la sobremesa se alargó notablemente gracias al buen hacer de la cabeza visible del restaurante, Rodrigo Lojo, pero a su término, el jugador del Barça y sus acompañantes recorrieron algunos de los lugares más emblemáticos de A Illa: el Santo, las playas... Por la noche, la expedición se trasladó a Vilagarcía, donde se sumaron un buen número de amigos de los anfitriones. ¿El lugar de reunión? El restaurante DMaría. El segundo asalto culinario de la jornada no desmereció en absoluto al primero y tanto el jugador de la selección española como sus amigos dieron cumplida respuesta a las propuestas culinarias que les planteó David de María: zamburiñas, navajas, almejas, solomillo... En definitiva, una visita para el recuerdo de todos los presentes que a buen seguro se repetirá en años venideros habida cuenta de lo mucho que disfrutaron de la jornada. «Seguro que volveremos. Nos ha encantado a todos esta escapada», aseguraba Navarro. Queda dicho. ¡Aquí tienes tu casa!

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