Julio, El Chispas y el maletín olvidado en Fefiñáns


vilagarcía

Una de las grandes frases que jamás se hayan pronunciado por estas tierras la proclamó Manolo Chocolate -mítico restaurador-, o eso dice la leyenda urbana, hace ya bastantes años. Versaba más o menos así: «Voy a ponerle una alfombra de nécoras a Julio Iglesias para que entre en mi restaurante». Es una sentencia potente que lo resume todo. Poderío por todo lo alto y por ambas partes en aquellos maravillosos años.

Aquella sentencia ha cobrado actualidad esta semana. Al menos por un par de motivos. Para empezar, la veda de la nécora se ha levantado. Esto no es ninguna sorpresa. Sucede más o menos todos los años a estas alturas. Lo otro sí que espectacular: Julio Iglesias va a ofrecer un concierto en la Praza de Fefiñans. Un acontecimiento planetario, según aquella definición lanzada al viento por Leire Pajín, fue aquella reunión entre Zapatero y Obama, pero el reencuentro entre Julio, Manolo Chocolate y la alfombra de nécoras sería interplanetario, interestelar, interracial. En fin, indefinible.

Pero todo esto va a ser posible. Pasemos a analizar las causas. Aunque, en realidad, así, a vuelapluma, solo surge una. No parece lógica, pero tal y como es están desarrollando los acontecimientos en las últimas semanas por estas tierras no es más descabellada de lo normal. La teoría es la siguiente y tiene varias ramificaciones.

Todos hemos conocido en los últimos tiempos la aventura de El Chispas, ese pequeño ahorrador que ha juntado las ganancias de cada día de los últimos veinte años entre maletas y colchones. Al hombre le iba más o menos bien hasta que le dio por la lectura. Mientras sisaba dinero no hubo problema, en cuanto cogió un libro la pifió. Es por ello, precisamente, por lo que muchos de los grandes ladrones de este país, muy de actualidad también en días como hoy, nunca irán a la cárcel.

A nuestro amigo también queda claro que le gustaba la música. Lo demuestra el vídeo del karaoke en el furancho de Portonovo, con el remake de Eurovisión como banda sonora. Y falta el tercer elemento: los celos. Dicen que El Chispas robó el Códice por fastidiar al deán. Si solo fue por eso, lo consiguió. Unámoslo todo ahora. Tenemos el dinero (bueno lo tiene El Chispas) y el motivo (Santiago vaciló con la posibilidad de que Julio actuara allí en su gira, así que puestos a chinchar, chinchemos con glamur). Que actúe Julio Iglesias en Cambados. Dicho y hecho. Y encima, al Concello no le cuesta nada. ¿Da o no da El Chispas para una novela? Vale, es ciencia ficción. Pero sería precioso.

con chanclas y a lo loco

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