La crisis en la Península provoca una pérdida de ocupación respecto al 2010
09 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El macropuente festivo con el que se ha inaugurado diciembre no está dejando buen sabor de boca en el sector hotelero de la comarca. La ocupación ha permanecido anclada entre el 30 y el 40 % para desesperación de unos empresarios que arrastran a sus espaldas varias temporadas grises. «Eu penso que isto pode ser un indicador do que se nos pode vir enriba», explicaba ayer Jaime Devesa, presidente de la Asociación de Hostelería de O Grove.
La culpa de lo que ocurre no se le puede echar al tiempo. «O clima é o que é. Ninguén ven a Galicia nestas datas pensando no sol e na praia», sentencia Devesa. Si los hoteles están vacíos es porque en O Grove -y en general en todas las Rías Baixas-, «temos unha enorme dependencia do turismo nacional». La situación económica en el país no está para demasiadas alegrías, y en ese capítulo entran las escapadas en pleno invierno para huir de la rutina.
Esa es la razón, expone Devesa, de que en Galicia la hostelería no esté aguantando la envestida de la crisis con la misma entereza que el resto de España. «Aquí o turismo estranxeiro que temos é o de Portugal, e neste momento a situación nese país tampouco é boa», argumenta el presidente de los hosteleros. Y los propietarios de varios establecimientos de la localidad ratifican esas palabras: «Echamos mucho de menos a nuestros clientes portugueses», señalaban, hace unas semanas, desde el Villa Juanita.
Turismo de calidad
Pero tampoco el turismo de calidad está para echar cohetes. Si hay un establecimiento que cumple con los requisitos para acoger a ese cliente que todo hotel añora es el Parador de Cambados. Pero ni siquiera en el emblemático establecimiento han ido las cosas bien este año. Lo reconoce su director, Javier Rodríguez, que admite que el hotel está al 50 % de su ocupación, una cifra realmente baja para lo que suele ser la media del Parador en vacaciones, fines de semana y puentes. «La verdad es que es una semana un poco extraña, la gente no sabe si salir antes o salir después; de hecho, a nosotros nos están llegando ahora, a finales de semana».
Pero se nota la crisis, porque otros años, en el puente de la Constitución, la ocupación fue muy superior a la de estos días. «Y sobre todo el año pasado, pero entonces fue por el Año Santo». Y con el 2010 se acabó el milagro del Apóstol.