Historias que seducen a niños y mayores de todas las procedencias


Patricia García se calza cada verano las botas de las siete leguas para guiar por los pazos de Vilagarcía a turistas y vecinos interesados en conocer el patrimonio arquitectónico de este rincón de Galicia. Está acostumbrada a enfrentarse con un público de lo más heterogéneno. «Hay gente de todas las edades y de todas las procedencias: turistas y gente de aquí que se anima», explica. Al frente de ese crisol de personajes diferentes, Patricia -o cualquiera de sus compañeras-avanza durante cuatro horas por tres pazos de la localidad. La ruta finaliza en la bodega Coto de Xiabre, un mirador desde el que se disfruta de unas magníficas vistas de la ría de Arousa.

«El patrimonio es algo que suma», explica Patricia García. El recorrido por los pazos marida a la perfección con el enoturismo, con la buena gastronomía que caracteriza a las Rías Baixas, incluso con el sol y la playa del que presumimos en verano. «Es un producto que resulta muy atractivo para la gente», señala nuestra particular guía. A los más pequeños se les iluminan los ojos cuando escuchan las leyendas de sirenas y caballeros que pueblan pazos como el de O Rial. Y los mayores, incluso los vilagarcianos, se sorprenden al descubrir «que Santa Rita era una mujer casada y con hijos».

Son muchas las personas que se sorprenden con las historias que surgen en este paseo por los pazos. Y con los edificios en sí, y con cuidados jardines, como los de Rubiáns, poblados por ejemplares fantásticos. Auténticos tesoros a los que no siempre se le presta la atención debida.

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