La «locura» de hace diez años financia hoy servicios municipales

El parque ha generado más de cinco millones de euros desde el 2000


carballo / la voz

Hace once años, cuando el alcalde de Cerceda, el socialista José García Liñares, anunció que la localidad coruñesa tendría el primer parque acuático de Galicia, fueron muchos los que lo tomaron por loco. No le importó, y arropado por una aplastante mayoría absoluta, el regidor puso en marcha un proyecto que hoy en día le reporta al Ayuntamiento unos ingresos de más de 600.000 euros anuales. Una paga extra con la que el gobierno municipal sortea la crisis (también ayudan, y mucho, las aportaciones anuales del Plan Míner), cubre de sobra los gastos que generan las instalaciones acuáticas, y, además, financia nuevas obras y servicios en el municipio.

Once años y el más de millón y medio de visitantes que desde entonces han pasado por el Aquapark cercedense (solo abre cuatro meses al año), han acabado por demostrar que García Liñares más que un loco era, al menos en este caso, un visionario que ha logrado convertir en una localidad exclusivamente industrial (hasta ese momento Cerceda solo era conocida por la mina y por la central térmica de Meirama, a las que después se uniría el complejo medioambiental de Sogama), en una oferta de ocio veraniego único en Galicia que cada verano visitan más de 130.000 personas. El pasado verano, por ejemplo, disfrutaron de las instalaciones del Aquapark más de 133.000 bañistas, una cifra que debido al mal tiempo bajó considerablemente respecto al 2010, cuando se contabilizaron casi 166.000 usuarios (el 25 de julio de ese año batió su propio récord, con cerca de 4.400 personas).

Hoy en día, el único parque acuático de Galicia ofrece más de 30.000 metros cuadrados de diversión con los que, desde su apertura en el 2000, el Ayuntamiento ha recaudado unos cinco millones de euros (la mitad, aproximadamente, han sido destinados al pago de gastos). En la construcción de las piscinas, que se han realizado en varias fases, se han invertido unos 4,8 millones y el 70 % de la inversión ha correspondido a la Xunta y al Estado (mayoritariamente a través del Plan Míner), por lo que solo el 30 % del total ha salido de las arcas municipales.

El alcalde, como los usuarios, está convencido de que los beneficios económicos serían mucho mayores si el Aquapark pudiese abrir durante más meses. De hecho, entre los planes del regidor estaba la posibilidad de cubrir el recinto y de calentar el agua de las piscinas gracias al gas metano que se produce en el vertedero de Sogama. El proyecto fue considerado excesivamente caro y, de momento no se ha llevado a cabo, pero quizás en un futuro esta nueva locura se convierta en otra realidad.

De momento, lo que sí está claro es que el parque acuático cercedense no solo ofrece beneficios al Concello, sino que también supone una mejora laboral en un municipio eminentemente industrial que presume de tener una de las tasas de paro más bajas de toda Galicia.

50 puestos de trabajo

Durante el verano, se crean más de medio centenar de nuevos puestos de trabajo, contratos laborales que suponen un desahogo para muchas familias. También para los hosteleros de la zona, que durante el verano multiplican su clientela, e incluso para los dueños de quioscos y de estaciones de servicio. De hecho, y aunque no hay cifras oficiales y es difícil cuantificar qué beneficio obtienen las empresas satélite, García Liñares siempre recuerda que el primer año de funcionamiento del Aquapark se vendieron en un solo día 2,2 millones de pesetas en entradas y que esa misma jornada el bar facturó 1,6 millones de pesetas.

la experiencia el aquapark de cerceda

El Aquapark

proporciona al

Ayuntamiento de

Cerceda 600.000 euros anuales

Más de 130.000 personas visitan las instalaciones acuáticas de Cerceda cada año

Una inversión de 4,8 millones hizo posible el único complejo de Galicia de este tipo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos

La «locura» de hace diez años financia hoy servicios municipales