Todo Castroagudín, salvo tres vecinos, reclama que se regularicen los caballos

Un total de 216 de los 219 habitantes adultos del lugar firman la moción del PSOE sobre el ganado en el Xiabre


vilagarcía / la voz

La unanimidad plasmada en Castroagudín a la hora de reclamar la regularización de los caballos que habitan el monte Xiabre recordaría a célebres referendos de otros tiempos de no ser porque la recogida de apoyos se ha realizado con todas las garantías que requiere un trámite de este tipo: nombre y apellidos, firma y DNI de quienes suscriben la iniciativa. Los ocho folios con 27 registros cada uno que obran ya en la sede del PSOE en Vilagarcía así lo acreditan. En total, 216 vecinos rubrican un escrito que respalda la moción que los socialistas defenderán en el pleno del lunes. Su objetivo: conseguir que, de una vez, los propietarios del ganado mostrenco cumplan con la normativa en vigor, abandonen el maltrato al que someten a los animales y se hagan responsables de los daños que los équidos provocan en plantaciones particulares y comunales.

Hasta aquí, nada sorprendente. Dos centenares de personas preocupándose por un problema que les cae bien cerca. Pero la cosa cambia al comprobar que, de acuerdo con el censo electoral vigente en los comicios municipales de mayo, en Castroagudín viven 219 vecinos con derecho a voto. Es decir, empadronados en el lugar, mayores de edad y sin ningún impedimento legal para ejercer el sufragio. En resumidas cuentas, solo tres de sus habitantes se habrían abstenido de firmar la moción. Que su ausencia se deba a un despiste, distintas convicciones, escaso interés o a que, simplemente, no fuesen interpelados por los promotores de la iniciativa es cuestión que de momento queda en el aire.

Hartazgo en el lugar

Según Julián Abuín, presidente de la comunidad de montes, el fenómeno no encierra ningún secreto. «Aquí todos estamos fartos do que está a suceder cos cabalos», asegura. No se trata, sostiene el portavoz de los comuneros, de oponerse a la presencia de ganado mostrenco en el Xiabre -«a nós non nos importa que estean alí», afirma- sino de que sus propietarios se sometan de una vez a los requisitos legales y den la cara cuando sus animales causen algún destrozo. «A xente -insiste Abuín- está xa moi queimada».

Como ejemplo de despropósito, el hombre explica que, hace apenas unos días, un caballo apareció muerto en la finca de una vecina del lugar. «Aínda por riba querían que fose a muller a que correse cos gastos de trasladar e queimar o corpo», se revuelve el presidente de la comunidad de montes, señalando el origen del problema: «O asunto é que están obrigados a identificar os cabalos con microchips, pero, como non o fan, se hai danos non son de ninguén».

Efectivamente, el reglamento 504/2008 de la Xunta prohíbe que se entorpezca el movimiento de los animales con trancas y exige la implantación de un microchip identificativo. Dos preceptos que se incumplen sistemáticamente en el Xiabre. Ahora, el PSOE quiere que el pleno inste a la Xunta a hacer respetar sus propias normas.

«A xente está xa moi queimada e os donos dos cabalos non dan a cara cando hai danos»

Julián Abuín

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