EU enfría el pacto de la izquierda y exige a Cacabelos que haga propuestas concretas

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Los esquerdistas quieren devolver al PSOE el peso de las negociaciones

01 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Los militantes de Esquerda Unida, sobre todo los más próximos a la dirección del partido, están empezando a notar «as presións dos veciños que esixen saber quen será o próximo alcalde». Los esquerdistas entienden ese interés, pero no quieren que este se vuelva en su contra. Por eso, ayer emitieron un comunicado de prensa con el que quieren dejar claro que «non é nen debe ser iniciativa de EU, senón de quen pretende a alcaldía, convencer ás demais forzas políticas para conformar unha maioría na investidura». Y, por lo que se ve, hasta la fecha Cacabelos no ha logrado seducir ni un ápice a los esquerdistas.

En los últimos nueve días, los integrantes de EU han mantenido dos contactos con el aspirante socialista a la alcaldía, que acudió solo a las reuniones. En ellas «Cacabelos limitouse a trasladarnos un discurso idílico, totalmente valeiro de contido político, no que apelou á formación dun goberno de esquerdas». Por más que Esquerda Unida intentó forzar una mayor concreción, no alcanzó su objetivo y solo logró que el aún regidor hablase de la necesidad de «continuar co traballo do último mandato».

Los esquerdistas coinciden con el PSOE en que «o pobo do Grove non quere maioritariamente ao PP». Pero, apelando también a las urnas, EU señala que «o pobo do Grove non quere outro cuatripartito ou tripartito», ya que el conjunto de formaciones implicadas en esa aventura ha perdido una cantidad considerable de votos. «¿Que lexitimidade ten entón continuar coas mesmas políticas?», se preguntan en EU. «A conclusión á que chegamos é que o señor Cacabelos parece que non quere ser alcalde do Grove, pois non está a liderar ningún tipo de negociación, non está a ofrecer ningún programa de goberno concreto sobre o que empezar a negociar».

El papel de AMeca y el BNG

El comunicado de Esquerda Unida ha enfriado considerablemente las posibilidades de conformar ese pacto por la izquierda que alentó Cacabelos y que parecía haber cuajado. AMeca, sin cerrar nunca la puerta a otras opciones, no oculta cierta preferencia por una alternativa que le queda ideológicamente más próxima. De hecho, ella puede ser una figura clave para conseguir reconducir las delicadas relaciones entre Esquerda Unida y Cacabelos.

Todos los movimientos que se realicen por esa banda, en cualquier caso, no podrán acabar de cuajar hasta, al menos, finales de semana. Y es que aún falta por hablar el BNG, una formación que, se presupone, apoyará a Cacabelos en el pleno de investidura. En todo caso, el qué hará o no el Bloque en la sesión de apertura del mandato va a depender de lo que decidan los militantes. También en manos de estos está saber si el BNG reeditará o no el pacto de gobierno, una posibilidad que una parte importante de los nacionalistas mecos no ven con buenos ojos, pero que parece contar con algunos defensores dentro de la asamblea de la organización frentista.