Dulce solidaridad infantil a través del Atlántico


El síndrome de pie equino-varo es un mal de nacimiento que se presenta, aproximadamente, en uno de cada mil nacimientos. Quien lo padece sufre una torsión del pie -lo más frecuente es que afecte a los dos- que le impide caminar con normalidad. De hecho, sus movimientos dan la impresión de ejecutarse sobre los tobillos. Corregirlo es posible, siempre que existan los medios médicos y económicos suficientes. Algo que no es frecuente en países extremamente empobrecidos. Tal es el caso de El Salvador, donde la ONG Healing the Children desarrolla una misión humanitaria a la que ayer se sumaron, a su manera y dentro de sus posibilidades, los padres y los alumnos del colegio de A Escardia, en Vilagarcía. El podólogo Patricio Serqueira, que colabora en la campaña, puede dar fe de ello.

Postres para la salud

La idea, tan sabrosa como sencilla, funcionó el año pasado a beneficio de las víctimas del devastador terremoto de Haití, y ayer volvió a cosechar un notable éxito. Por iniciativa de la asociación de nais e pais de alumnos, que contó con la colaboración de un buen número de familias de la comunidad escolar, los chavales trajeron al colegio todo tipo de postres. Cada ración costaba 0,50 euros. Así que, teniendo en cuenta que la recaudación final sumó unos 750 euros, cada quien puede extraer sus cálculos sobre el buen resultado de la empresa. Allí hubo de todo. Rosca, bizcochos, tartas de diferentes clases. Pero, sobre todo, enormes dosis de solidaridad. La recaudación se completó con la venta de 250 pulseras alusivas a la misión.

También para Lorca

En pocos días, esta vez por iniciativa de la dirección de A Escardia, los chavales participarán en una campaña de apoyo a los afectados por el terremoto de la localidad murciana de Lorca. Así que las pilas continúan bien puestas en el centro vilagarciano.

El «hasta luego» de Ylenia

El Extrugasa está un laberinto y no sabe todavía si seguirá en la Liga Femenina. Para hacer más dulce la espera, en la Taberna de Moe?s, abrevadero habitual de la peña Fondo Bar, hubo una cena que sirvió para despedir a Ylenia Manzanares y a su Tesouro particular. El menú no estuvo mal: caramuxos para entretener la espera hasta que fueron llegando las zamburiñas, las vieiras, el pulpo y una excepcional caldeirada de maragota.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

Dulce solidaridad infantil a través del Atlántico