Un «señorito de Fefiñáns» en la Guerra de la Independencia

A pesar de ser embajador de José I, Benito Pardo de Figueroa firmó una alianza antinapoleónica con Rusia y Gran Bretaña


vilagarcía/la voz.

Benito Pardo de Figueroa nació en el palacio de Fefiñáns, en Cambados. Era el menor de los hijos del marqués de Figueroa y, a pesar del importante papel que jugó adiestrando al ejército español primero, y como embajador de José Bonaparte, más tarde, muy poco se sabe de su figura en Galicia. El documentalista José Antonio Durán ha conseguido rescatar la curiosa historia de este cambadés que, a pesar de ser considerado un afrancesado, ayudó a expulsar a los franceses de España. La cinta fue proyectada ayer en el salón noble del pazo de Fefiñáns, para la familia, y en el auditorio de A Xuventude.

O embaixador de Fefiñáns. Benito Pardo de Figueroa, o señorito de Fefiñáns

, es el título de este documental, primero de una serie de trabajos audiovisuales que José Antonio Durán realizará bajo el nombre de Atlántica Memoria. La serie pretende contar «historias desconocidas que producen desconciertos», como la del cambadés Benito Pardo de Figueroa. La cinta está narrada por Joaquín Lens, que durante muchos años fue profesor en el instituto de Cambados y que falleció recientemente.

El señorito de Fefiñáns conoció a la que sería su esposa, Adelaida, en Nueva Orleans cuando esta tenía siete años. Entonces, él era un joven de infantería a las órdenes de su padre. Fue enlace en Panzacola, cuando España conquistó Florida y conoció a dos presidentes de Estados Unidos. A su regreso a España, se instaló en Madrid, donde se casó con Adelaida. Al mismo tiempo, Godoy lo convirtió en su hombre de confianza. Fue el creador de las primeras milicias y del regimiento de infantería de la Princesa, al frente del cual puso a un pariente suyo, Joaquín Miranda, conde de San Román. Este brigadier viajó a los mares del norte de Europa con un ejército de gallegos que regresaron desde Dinamarca a bordo de buques británicos.

Pardo de Figueroa fue autor del plan de intervención en Portugal, pero al morir su esposa por una enfermedad dejó el ejército. Fue Godoy el que lo ayudó al nombrarlo embajador, primero en Berlín y, posteriormente en Rusia. Allí le sorprendió la guerra de la Independencia, a la que quiso poner fin. Y a pesar de que José Bonaparte fue el que lo ascendió a general, el buscó una alianza antinapoleónica con Rusia y Gran Bretaña. El pacto fue secreto y, por ello, fue desterrado como diplomático por afrancesado. Está enterrado en Riga.

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