31 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.
El nombre de David Cal tiene los trazos más gruesos desde que volvió de Pekín y los de Ánxela Bugallo son más difusos. Las dos medallas de plata traídas de China deben pesarle más en la conciencia a la conselleira de Deportes que al piragüista de Aldán cuando se las pone al pecho. El resultado del enfrentamiento de tintes sectarios que se ha traído con Cal en los últimos años parece haber llegado a su fin: la conselleira se ha caído de la piragua dos veces, una por cada medalla.