La cofradía de Cambados inicia un plan de cultivo de vieira, zamburiña y volandeira


La vieira es una de las especies estrella del puerto de Cambados. El marisco que se ha convertido en símbolo del Camino de Santiago, y por extensión de toda Galicia, sostiene a una importante flota de esta localidad arousana. Aunque afectada por la toxina, la continuidad de esta especie en los bancos naturales parece garantizada. Aún así, nunca está de más echarle una mano a la naturaleza. Por esa razón, la cofradía ha puesto en marcha un proyecto pionero para la «captación, preengorde y siembra de pectínidos». En esa iniciativa participan, también, las cofradías de Aldán y Cangas, así como el Instituto Español de Oceanografía, el Cima y la Consellería de Pesca.

Los objetivos de este proyecto ya están marcados. Gonzalo Mucientes, el biólogo de la cofradía cambadesa, los expone con claridad. «Se trata -dice- de reforzar las poblaciones naturales, especialmente las de vieira y zamburiña». Y es que esta última variedad de pectínidos está prácticamente desaparecida de la costa gallega, habiendo ocupado la volandeira su hueco en el mercado e, incluso, usurpado su identidad .

El proyecto se desarrollará en dos años, y ha sido subdividido en tres fases. La primera pasa por la captación de semilla en el ámbito natural. La segunda, en el preengorde de esa semilla en sistemas flotantes. Y una tercera fase pasaría por la siembra de las unidades producidas en zonas controladas y de fácil vigilancia.

Primeros pasos

Los primeros pasos de esta iniciativa ya se están dando. Desde el mes de mayo, se están colocando en varios puntos de la ría las estructuras en las que debe fijarse la semilla. La fórmula elegida para la captación son los long-lines de fondo. Formando líneas, cada veinte centímetros se colocará una bolsa de malla en cuyo interior hay una red enroscada sobre sí misma que servirá de sostén para la semilla. Los long lines van pegados al suelo gracias a la acción de los muertos, y se proyectan hacia arriba gracias a una boya.

De esa forma, las bolsas quedan en la columna de agua, donde flota la semilla de pectínidos. Todos los mecanismos de captación están situados en zonas de profundidad superior a los veinte metros, ya que «si no es así lo que captaríamos es mejillón», según explicaba Gonzalo Mucientes.

Como no está muy definido el calendario de desove de los pectínidos, este año los fondeos de los colectores se han realizado de forma escalonada. Desde mayo, cada quince días se fondea una nueva línea con un total de 250 bolsas. «Cada vez que hacemos un fondeo, revisamos el estado de las líneas anteriores», explica Mucientes. «Los datos que vayamos recogiendo nos van a permitir afinar un poco más el año que viene», argumentaba ayer el biólogo del pósito cambadés.

Horizonte, octubre

En octubre, todos esos long-lines serán retirados y las semillas que a ellos se hayan fijado serán recogidas y colocadas en una estructura diseñada para proceder a su engorde. Probablemente se trate de una batea, según explicaba el biólogo de la cofradía cambadesa, que está trabajando activamente en este proyecto. Se inicia así una segunda fase que terminará cuando las piezas de los pectínidos cosechados puedan ser sembradas en los bancos naturales.

Será en octubre cuando se empiecen a conocer los resultados de esta novedosa iniciativa puesta en marcha en Cambados. Esos resultados, de hecho, podrían darse a conocer en el Foro dos Recursos Mariños.

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