La escuadra vikinga de Catoira dispone de una nueva nave


«Agardamos que este barco sirva para lembrar a historia e tamén, por que non, para deixar a súa propia pegada, esta vez non como un barco de guerra, senón como símbolo dunha celebración que tende lazos entre pobos irmáns, antano inimigos». Con estas palabras resumía ayer el alcalde de Catoira, Alberto García, el objetivo que impulsó la construcción de un nuevo drakkar. Las pronunció durante el acto de recepción de la embarcación que tuvo lugar en el recinto de las Torres de Oeste.

El Frederikssund -así se llama el nuevo barco, como homenaje a la amistad que une a Catoira con el municipio danés del mismo nombre- fue construido en el astillero de Manuel Mougán Diz, en A Illa, donde se trabajó durante algo más de un año en su construcción. Pero ayer llegó el gran día y el nuevo drakkar por fin pudo tocar mar. A las cinco de la tarde tuvo lugar la botadura en A Illa y un poco antes de las siete asomaba a las aguas del río Ulla.

En las Torres tuvo lugar el acto de recepción del barco, en el que participaron el embajador de Dinamarca en España, Niels Pultz, el canciller de la embajada española en Dinamarca, Eduardo Morales, y el alcalde de Catoira, Alberto García. Al acto también asistieron otras autoridades, así como el ingeniero que se encargó de elaborar el proyecto constructivo, José Ramón Antón, y el maestro carpintero cuyas manos dieron forma a la embarcación, Manuel Mougán.

El alcalde recordó que en el año 1993 supuso un importante estímulo para la Romería Vikinga la incorporación del drakkar Torres de Oeste , que desde ese momento encabezó la flota que cada primer domingo de agosto participa en la dramatización del desembargo vikingo. Ahora, este nuevo buque se suma a la escuadra nórdica para intentar dar todavía más realce a la fiesta catoirense. De hecho, en opinión de Alberto García, el primero de los barcos sin duda contribuyó a que la fiesta de Catoira fuese declarada de interés turístico internacional en el año 2002.

El drakkar Frederikssund es una adaptación del Gokstad , una de las embarcaciones de ese tipo de mayores dimensiones que se encontraron en el fiordo de Roskilde, en Dinamarca. Fue construida en el siglo XI y descubierta en 1880.

Ante las dificultades técnicas que suponía el diseño original, el concello optó por adaptar la réplica a las exigencias de la normativa. El casco del barco se realizó en madera, de acuerdo con las técnicas clásicas de la carpintería de ribeira. La embarcación está propulsada por una combinación de vela y remo y dispone de un total de 28 remos y de una vela mayor de sección rectangular como propulsión auxiliar. La vela lleva rotulado el logotipo de la Romería Vikinga.

Uno de los elementos más característicos del nuevo drakkar, que mide veinte metros de eslora y puede transportar a treinta personas, es el mascarón de proa. La cabeza es una réplica de una talla encontrada en el interior del Oseberg , un barco del siglo IX que fue utilizado como tumba de una importante mujer vikinga, tal como recordó ayer el alcalde de Catoira en el acto que sirvió para dar la bienvenida a la nueva nave con la que el municipio recuerda su historia.

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