Análisis | Chequo a los ambulatorios de la comarca con más de 20 años Edificios sin agua caliente, goteras en las consultas, ventanas que no abren y baños oxidados; así pasan consulta los médicos de San Roque, O Grove y A Illa
27 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La parte nueva del ambulatorio de San Roque ha cumplido ya la mayoría de edad, y la lleva con dignidad. Pero la parte antigua tiene poco más de treinta años, y al paso que va no le falta mucho para ingresar en la uci. Y todo por no hacerse a tiempo la ITV. La falta de mantenimiento condenó casi a la ruina a un edificio que no tendría por qué estar en tan malas condiciones. Pero en tres décadas apenas hubo reparaciones, y nadie se preocupó de detalles tan elementales como dotar a las consultas de agua caliente. Las enfermeras, para hacer un lavado de oídos, tienen que ir con su frasco esterilizado a la parte nueva del edificio para llenarlo de agua tibia y no congelar las orejas de sus pacientes con la que sale de los grifos. Lo del agua no es más que uno de los muchos inconvenientes con los que se encuentran los facultativos todos los días. Hay un médico que antes de ir a trabajar mira para el cielo, a ver si llueve. Y no es por salir o no con paraguas, es porque si el clima se comporta como en las últimas semanas, tiene que apartar las mesas de las goteras y pasar consulta con un cubo para evitar que el agua que cae del techo empape el suelo. «Y no son cosas de difícil solución, con un par de reparaciones todo se arreglaría, pero cuando las pedimos no nos hacen ni caso -dice una trabajadora-. A mí me pintaron la consulta porque cuando vinieron a arreglar la fachada anduve detrás de los obreros, llorándoles». Se quejan también de la limpieza, que en un centro sanitario debería ser mucho más intensa, y sin embargo, a entender de los trabajadores, deja mucho que desear. Las consultas están viejas, los suelos gastados, el material, en desuso, y los baños totalmente oxidados. «A veces hasta da vergüenza mandar a los pacientes a los servicios». Personal administrativo El descontento en el centro de salud de San Roque no es sólo por el mal estado de las instalaciones. Hay también malestar en algunos departamentos, sobre todo en el de administración, donde el personal es escaso. «Los pacientes se quejan de que no les cogemos el teléfono, y no es cierto; en realidad estamos atendiendo otras llamadas o a las personas que están en el mostrador. Pero ellos no se lo creen, y están en todo su derecho de protestar». El trabajo se multiplica en estas semanas por las vacunas; el personal es el mismo y los pacientes se multiplican. «Yo trabajé en muchos centros, y en ninguno me pasó lo que aquí, que no refuercen personal estos días».