EL MIRADOR
23 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.ESPAÑA es grande y Canarias muy chica. Por eso las islas ya no dan abasto y al Gobierno no le queda otra que dispersar por la Península a los más de 16.000 inmigrantes que llegaron al archipiélago atraídos por su sobrenombre de islas afortunadas. Algunos vienen a Vilagarcía, a cuentagotas, al ritmo de cinco o seis en cada viaje. Desde principios de año lo hicieron una treintena, y como son pocos no se les nota; son acogidos por Cáritas y los lugareños los tratan con amabilidad. En las grandes ciudades ya no es así, porque son muchos y molestan, pese a formar parte de la economía sumergida que también sustenta el país, al margen del PIB. Pero no hay más que mirar un mapa mundi para percatarse de que comparada con África, España también es pequeña, y un día se llenará, como Canarias. Incluso Europea es minúscula.