La cosa política
28 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?Mustafá no te subas a la parra, que la vida está muy cara», rezaba una tonada de cierto éxito en los setenta. Quedan apenas quince meses para las municipales. Y las dos formaciones que conforman el bipartito, el PSdeG y el BNG, parecen haber seguido el ejemplo del buen Mustafá y haberse echado a dormir en los laureles de la victoria obtenida en los comicios autonómicos. Pero la vida sigue y lo que está en juego en la cita con las urnas del año que viene es mucho. Entre otras cuestiones, el control de la Diputación y, con él, la posibilidad de un PP reforzado para encarar la recuperación del poder en la Xunta o, en caso contrario, la consolidación de la coalición entre socialistas y nacionalistas como fórmula de gobierno para Galicia durante largo tiempo. En estos momentos, los conservadores mantienen la Diputación de Pontevedra por dos diputados, en una correlación que, fruto de los comicios del 2003, otorga a los populares 15 representantes frente a 7 de los socialistas y 5 de los nacionalistas. La pregunta es, ¿puede el PP perder esos dos escaños el año que viene? Si la asignación de los puestos de la cámara pontevedresa se realizase teniendo en cuenta a la provincia como demarcación única -como en el resto de las elecciones- el partido que lidera Rafael Louzán ya habría sido derrotado hace tres años, cuando la suma de PSdeG y Bloque superó la cosecha popular en más de 37.000 votos. Sin embargo, el sistema es distinto. Lo que se hace es distribuir un número determinado de diputados entre los diferentes partidos judiciales pontevedreses, para ser asignados de acuerdo con la suma de los resultados que se obtengan en cada uno de los concellos que forman el territorio en cuestión. La referencia, aquí, es el partido de Cambados. Un partido que abarca el conjunto de la comarca y que integran Cambados, Vilagarcía, Vilanova, Sanxenxo, Ribadumia, Meis, Meaño, A Illa y O Grove. A la demarcación le corresponden tres diputados. Dos de ellos están en manos del PP (Louzán y Durán) mientras que el tercero es del PSOE ( Rodrigo Santiago ). 1.700 votos de margen En el 2003, y de acuerdo con la ley D¿Hont, los populares consiguieron su segundo representante con un coeficiente de 14.132. El BNG, la única formación que podría habérselo arrebatado, se quedó en 12.393 votos. Esto es, los nacionalistas habrían necesitado 1.740 votos más para hacerse con este diputado en detrimento del PP. Para que el PSOE pudiese lograr lo mismo, habría precisado ser la lista más votada; es decir, tendría que haber cosechado 12.053 papeletas más y rebasar a los conservadores en la comarca. Algo que se antoja prácticamente imposible. Estos son, en definitiva, los cálculos con los que las tres grandes fuerzas gallegas llegan al decisivo reto electoral del 2007 en O Salnés: una diferencia de 1.740 votos que el Bloque debe remontar o el PP mantener, según el equipo en el que juegue cada uno. Y, teóricamente al menos, cuanto más recauden los socialistas menos papeletas caerán en el cesto de los conservadores. Retomemos la pregunta. ¿Es posible que el PP ceda dos escaños? De acuerdo con la reciente historia electoral, sí sería factible un vuelco en O Salnés, dado el pequeño margen en el que se mueven las cosas. Entre 1999 y el 2003, los nacionalistas ya fueron capaces de recortar más de la mitad de la diferencia que les separaba del diputado en Arousa, que hace siete años era de 4.197 sufragios. En otras palabras, esta comarca es una de las puertas que darán o quitarán las riendas de la Diputación a unos o a otros. Por lo que respecta a las plazas donde se decidirá la partida, no hay dudas. En las últimas municipales, además de incrementarse la participación en 21.000 electores (un 26% frente a 1999), más de dos mil sufragios cambiaron de dueño en Vilagarcía (el BNG ganó 1.555), cerca de 1.500 lo hicieron en Sanxenxo (los nacionalistas crecieron en 2.048 papeletas) y alrededor de mil votantes cambiaron su opción en O Grove (el Bloque picó la cuarta parte de ellos). El PP lo tiene claro O Salnés merece que se eche el resto. Esto parece tenerlo claro el presidente provincial del PP y máximo responsable de la Diputación, Rafael Louzán, que multiplica su presencia en la comarca y no pierde la menor ocasión de meter baza. Y adonde él no llega, sí lo hace su vicepresidente, José Juan Durán . PSOE y BNG, sin embargo, no acaban de despertar del letargo post autonómico, aunque en los discursos de Javier Gago y Xosé Castro Ratón en ocasiones se rastrea una cierta preocupación por este tipo de planteamientos. Los militantes socialistas siguen demandando un mayor compromiso de la Xunta y la cúpula de su partido, trabajo de calle imprescindible para conseguir una movilización comparable a la que derrotó a Manuel Fraga . Y los nacionalistas juegan bien en el terreno del suelo industrial y la vivienda, con anuncios importantes en toda Arousa, pero olvidan flancos esenciales. No han tocado, por ejemplo, la estructura de las fundaciones comarcales, de inspiración popular - Manuel Soliño sigue siendo la referencia en O Salnés- ni la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural, que maneja presupuestos millonarios a través de programas tan importantes para los municipios arousanos como los Proder. La batalla por la Diputación ya ha comenzado, y al que no espabile se lo puede llevar la corriente, incluso a pares.