Las aulas como una segunda casa

Fátima Frieiro VILAGARCÍA

AROUSA

VITOR MEJUTO

Reportaje | Las guarderías en la comarca de Arousa Casi todos los centros de los municipios arousanos tienen las puertas abiertas de ocho de la mañana a ocho de la tarde

20 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?eptiembre ha traído bajo el brazo el regreso al trabajo para los padres y el lleno en las guarderías de los distintos municipios de Arousa. Niños y niñas de las edades más tempranas copan desde hace una o dos semanas las instalaciones de las principales guarderías de la comarca. Muchos de ellos ni siquiera hablan y los educadores se pasan la mayor parte del día preparando biberones o cambiando pañales. La guardería se ha convertido, en los últimos años, en una segunda casa para todos los retoños de padres que se pasan la mayor parte del día en el trabajo. Este año el aumento de la natalidad se ha dejado notar y muchas de las guarderías han tenido que ampliar instalaciones, lo que ha solventado en gran medida el problema de espacio de años anteriores. Es el caso de Cambados, en cuyo centro están en obras para construir 3 ó 4 aulas más. En Ribadumia sucede lo mismo, ya que hay varios alumnos en lista de espera que serán admitidos o no dependiendo de si el aula que falta se construye a tiempo. El horario en las guarderías de Arousa es amplio en comparación con otras partes de Galicia. Las puertas de los centros arousanos permanecen abiertas de ocho de la mañana a ocho de la tarde en la mayoría de los municipios. Ribadumia amplía dos horas más y cierra a las diez de la noche, pero ningún niño permanece hasta tan tarde en sus instalaciones. Para hacerlo, los padres sólo tienen que justificar su horario de trabajo para que el centro adapte la agenda. Algo similar a lo que ocurre en A Illa, en donde la guardería adapta su horario a la «seca» que condiciona el trabajo de las mariscadoras de la localidad. Todos ellos son matices que hacen más llevadero el día para los niños y también para los padres. Durante estos días, todas las guarderías, excepto la de O Grove que está de vacaciones, están ayudando a los niños a adaptarse a las nuevas condiciones. No es fácil, pero según cuentan las directoras de los diferentes centros de la comarca, «este año han llorado menos que nunca». En las guarderías los niños aprenden a ser independientes, a desarrollar su personalidad y, lo que es más importante, a convivir con compañeros de su misma edad. Las actividades son variadas y distintas en cada uno de los centros. Ribadumia apuesta este año por una nueva iniciativa y ofrecerá clases de inglés para los más mayores. Lo que sí es cierto, y en ello coinciden los educadores de las distintas guarderías, es que «lo ideal es hacer que los niños se sientan a gusto, como en una segunda casa». A juzgar por lo bien que se lo pasan muchos, lo están consiguiendo.