Análisis | El juego ofensivo del Inelga Cefrico y del Lliria Las estadísticas de los equipos que se enfrentarán el sábado en el pabellón de Fontecarmoa reflejan muchas similitudes y alguna diferencia destacable
12 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?na de las grandes diferencias (¿ventajas?) que tiene el baloncesto sobre el fútbol es que sin el balón estás a merced del contrario. El empate no vale, ni jugando fuera de casa. Quiere esto decir que tu equipo puede tener en la defensa una de sus grandes virtudes, pero no sirve de mucho tratar el esférico a patadas. Cuando lo tengas, has de intentar anotar, aprovechando tus mejores armas. Así, por ejemplo, tanto el Inelga Cefrico como el Sedesa Lliria, que este sábado se jugarán en Fontecarmoa su acceso a la fase de ascenso, tienen en la defensa uno de sus puntos de apoyo. Pero también saben por donde le deben buscar las cosquillas al rival. Si echamos un vistazo a sus estadísticas, podemos intentar conocer cuáles serán las intenciones de unos y de otros. Y si hablamos de marcar canastas, el gran objetivo de este juego, comprobamos que surgen las primeras diferencias. El conjunto de Chiqui Barros lanza un triple en una de cada cinco veces que ataca. De hecho, el Inelga Cefrico es el equipo que más tira desde más allá de la línea de 6,25 de entre los ochenta de la EBA, y los porcentajes (39% en la Liga, el mejor de su conferencia) le dan la razón. El encuentro de ida siguió el guión. Los arousanos lanzaron veinte veces de tres puntos y marcaron la mitad de sus tiros. El conjunto valenciano, por su parte, ocupa más de un tercio de sus ataques en buscar canastas más cerca del aro. Una circunstancia que puede explicar, del mismo modo, que las faltas que recibe por partido el Sedesa Lliria sean más que las que le pitan al Inelga Cefrico. No desdeña los triples, de todas formas, el rival de los arousanos. De hecho, lanza de tres puntos alrededor de veinte veces por partido, pero lo ha intentado en un centenar de ocasiones menos que el conjunto de Chiqui Barros, y con un porcentaje algo peor (35%). El hecho de que al Sedesa Lliria le piten un número tan alto de faltas a su favor, redunda también en las opciones de tiros libres de las que dispone en cada encuentro. Más de veinte veces en cada partido los jugadores de Paco Martínez se acercan a la línea de personal. Esto, que debería ser una ventaja, se convierte paradójicamente en un drama por su pésimo porcentaje. El 59% de acierto con que cerró el campeonato lo convierten en el segundo peor equipo de la competición. Y esta dinámica también se mantuvo el sábado pasado, cuando los valencianos fallaron catorce de los veinticinco tiros libres de que dispusieron. El Inelga Cefrico va muchas menos veces a la línea de personal (de hecho lanza más de tres que de un punto), pero su porcentaje de acierto, salvo alguna excepción, no es demasiado malo (69%). Por último, y a la hora de decidir las opciones en ataque, la que nunca es del agrado de nadie es la que llega cuando no se le saca partido a las posesiones. Las pérdidas de balón son un lastre que todos los entrenadores quieren minimizar, pero que ninguno lo suele lograr. En este apartado los valencianos presentan unas estadísticas ligeramente mejores que el cuadro de Chiqui Barros. Aproximademente en uno de cada diez ataques, el Sedesa Lliria regala el balón, mientras que el Inelga Cefrico lo hace en el trece por ciento de sus ataques. A pesar de que pueden ser significativos, los números de ambos equipos no dejan de ser más que una orientación del tipo de juego que los aficionados se podrán encontrar el sábado. Sí parece claro que el equipo que consiga sacar mayor partido a sus virtudes y agrandar los defectos del rival tendrá muchas opciones de sacar adelante la eliminatoria.