No hay tregua

La Voz R.E. | VILAGARCÍA

AROUSA

Crónica | La reunión Ninguno de los dos bloques en los que se ha dividido el pósito esconde que sus posturas se han radicalizado tras la tumultuosa reunión de ayer

08 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?ntes de que la reunión comenzase, la tensión sólo era una vaga impresión flotando en el ambiente salón de la cofradía. Las dos alas de asientos habían sido ocupados con una simetría exquisita. A un lado, el grupo afín a Benito González. Al otro lado del pasillo, Luis Somoza acompañado por su ejército. El escenario para la batalla estaba dispuesto. Sólo un joven sentado al final de la sala, leyendo con fruición una crónica deportiva, parecía mantenerse al margen de la calma chicha que precede a toda gran tormenta. Y la tormenta estalló. El escrito de dimisión de los 13 vocales afines a Benito González desató los primeros abucheos y críticas. Y es que en su carta de despedida, esos vocales atacaron con dureza a Luis Somoza, al que definieron como un hombre autoritario que abocaría al pósito a cuatro años de desgobierno. Ante esas lindezas, los murmullos dejaron de ser murmullos para convertirse en abucheos y sonoras protestas de los partidarios de Somoza. Éstos encontraron pronto a otro blanco para sus iras: los integrantes de la mesa. Éstos se habían olido lo que iba a pasar en la sesión -y no es cuestión de olfato: la dimisión había sido anunciada hasta en los periódicos- y le habían pedido a Pesca instrucciones de cómo actuar. Y las órdenes que llegaron de Santiago no gustaron a Somoza. No es raro: la Xunta Xeral fue disuelta y el hombre que soñaba con ser patrón mayor vio como su cargo se esfumaba. La sesión prosiguió con gritos, insultos y reproches cruzando la sala como pelotas de ping-pong. Para los somocistas , se había cometido un atraco. Un golpe de estado. Para los otros, el golpe, de haberlo, fue de efecto y con la ley en la mano. No parece que vaya a haber reconciliación. Un irónico «quedamos amigos igual» pronunciado por Somoza al final de la sesión fue recibido con despecho por uno de sus contrincantes. A partir de ahora no hay tregua.