HEMEROTECA Un triunfo electoral sin mayoría absoluta permite a UCD gobernar en solitario

SUCEDIÓ EN 1979


redacción

Aunque la UCD no obtuvo en las elecciones generales del primero de marzo la mayoría absoluta, sus 167 diputados le permitían gobernar en solitario, pues la izquierda (121 el PSOE y 23 el PCE) no le podían inquietar, incluso sumando los nacionalistas vascos (7) y catalanes (9).Preocupaban, sin embargo, los tres escaños obtenidos por Herri Batasuna, la coalición independentista vasca a la que ya se suponía correa de transmisión de ETA. De todas maneras, los diputados batasunos pronto dijeron que no iban a presentarse en el Parlamento de Madrid, ni, consiguientemente, prometer una Constitución que no reconocía la «nación vasca». En el otro extremo ideológico estaba el escaño obtenido por el notario madrileño Blas Piñar como representante de Unión Nacional. Desde el primer momento, Piñar manifestó que iba a ser «la voz que clama en el desierto», al mismo tiempo que acusaba al Gobierno de propiciar una Constitución que olvidaba a Dios y la religión católica, aprobando el divorcio, el aborto y, casi peor que lo anterior, los nacionalismos disolventes, «cáncer de la unidad de la patria». Adolfo Suárez iba a recibir, además, el voto favorable en su investidura del Partido Socialista de Andalucía, de Alejandro Rojas Marcos, lo cual enojó a los andaluces del PSOE, que, incluso, consideraron al PSA como un caballo de Troya en las filas de la izquierda. La abstención, por otra parte, se mantuvo en unos niveles normales en Europa (el 33,5%).

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