El Concello de O Grove puso en marcha, hace varios meses, un programa de recogida de chatarra y otros restos procedentes de domicilios particulares (muebles, electrodomésticos, etc...). Esta iniciativa se traduce en que las personas que se quieran deshacer de cualquier tipo de enser doméstico debe llamar al Concello, que dos veces al mes recorre las calles del municipio respondiendo a las llamadas de los particulares. Según datos estimados, se reúne unos tres camiones de basura en cada una de estas jornadas de labor. Sin embargo, la colaboración ciudadana no está siendo tan elevada como al gobierno local le hubiese gustado que fuese. De hecho, son muchos los vecinos que siguen optando por depositar sus muebles y electrodomésticos usados en plena calle. Lo mismo ocurre, según Francisco Fuentes, con el plan de recogida selectiva, que se sigue viendo perjudicado «porque la pereza puede más que el bien común, y las cosas no se hacen como se debería».