Sólo A Illa y Vilaxoán conservan el sentido tradicional del Carnaval como castigo a los excesos de la carne El Carnaval no es una fiesta pagana ni guarda relación con civilizaciones clásicas anteriores al Cristianismo. Su sentido es, en realidad, pedagógico, y trata de inculcar en el pueblo un rechazo a los excesos de la carne. De ahí el entierro de la sardina, símbolo de la victoria histórica de Doña Cuaresma sobre don Carnal. El paréntesis del Entroido -cuyo aspecto tradicional en la comarca se mantiene sólo en A Illa y Vilaxoán, además de la figura del Meco de O Grove- es sólo un respiro con el que la Iglesia regala a sus fieles como «Introitus» al estricto ayuno al que antaño se veían sometidos en las semanas de Cuaresma.
22 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.S. L. / M. A. VILAGARCÍA El profesor de Antropología Social de la Universidad de Santiago, Ramón Mariño Ferro, rebate la tesis de que las raíces del Carnaval se remontes a culturas precristianas. «Non hai Entroido antes do século IV, cando empezou a Cuaresma. Pode haber semellanzas nos ritos e nas máscaras clásicas, pero o significado non é o mesmo. Foron os pais da Igrexa os que, para criticar o paganismo, compararon estes símbolos cos do Entroido, pero non é así. O Entroido e unha festa dos cristiáns, cun significado pedagóxico, trátase de mostrar perante uns días os aspectos negativos do exceso da carne. A proba está en que finalmente o Entroido acaba morrendo condeado no enterro da sardiña». Esa relación del Carnaval con la carne se simboliza en las máscaras y en los disfraces tradicionales, que hoy se mantienen sólo en zonas rurales. El Carnaval demoniza, por una parte, al que no es cristiano -representado en las ropas viejas y los harapos de los vellos- y por otra, al animal, como símbolo de la parte más negativa del hombre, de ahí que el gallo, el choqueiro o el peliqueiro representen, con su aspecto o accesorios como el cencerro, esa vertiente irracional del hombre. Los carnavales de Laza, Verín y otras zonas rurales gallegas conservan todavía ese sentido tradicional de la fiesta.