Los últimos vestigios del mar libre

La Voz

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Cofradías de Barbanza y Arousa reclaman sus derechos sobre bancos que ahora explotan de forma conjunta todos los pósitos «Ó mar hai que darlle para que el devolva». Esa frase fue pronunciada por Isabel Pérez, la presidenta de las mariscadoras de Cambados. Pero surge en cualquier conversación con los responsables de las cofradías de la ría de Arousa. Todos ellos aseguran haber aprendido bien una lección que pivota sobre dos palabras: profesionalización y racionalización. Esas son las claves, dicen, para que el trabajo del mar crezca, para que sus «obreros» consigan buenos salarios, y para que la gallina no deje de poner huevos de oro. El mapa de la ría se divide ahora en parcelas. En ellas, los pósitos siembran, limpian y recogen. Pero quedan vestigios del «mar libre». Las zonas de libre marisqueo en las que trabajan aquellos que tienen pérmex.

26 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

ROSA ESTÉVEZ VILAGARCÍA «Prohibido extraer marisco». Ese letrero preside todas las playas de la ría de Arousa en las que existen bancos de almeja. Las propias mariscadoras se encargan de vigilar que ninguna mano ajena a la agrupación extraiga este molusco. En el resto de las cofradías ocurre lo mismo: todas elaboran planes para controlar sus autorizaciones. En ellas, los asociados realizan trabajos de limpieza y sembrado. Unas operaciones que permitirán que «o mar siga dando». De momento, lo hace. Pero, señala el patrón mayor de Carril, «aínda hai moitas zonas que hai que poñer a traballar». Entre ellas, los bancos de libre marisqueo que carecen de planes de explotación. Os Lombos do Ulla, Cabío, y O Baído son los tres ejemplos de ese tipo de explotación. Unos espacios a los que acuden a faenar las flotas de todas las cofradías. Pero sólo a faenar: nadie tiene la obligación de hacer trabajos de mantenimiento. El debate sobre Cabío Algunos han comenzado ya a reclamar la necesidad de que esas extensiones se entreguen a los pósitos «máis próximos». El patrón mayor de Pobra ha reclamado sus derechos sobre Cabío. Y lo hace argumentando que sus autorizaciones se han quedado pequeñas. Y que necesitan espacio. La razón no convence a los responsables de la zona sur de la ría. En general, sus autorizaciones son más pequeñas que las del norte, por lo que no están dispuestos a prescindir de un espacio que consideran «un alivio para os nosos mariscadores». Una revisión de las autorizaciones serviría, dicen desde A Illa, para «poñer sobre a mesa as necesidades reais de cada pósito». Una vez conocidas éstas «poderemos falar de facer un reparto». Pero las reclamaciones sobre los bancos de libre marisqueo no finalizan ahí. Las cofradías de Carril y Rianxo defienden desde hace tiempo su derecho a faenar, de forma compartida y exclusiva, la zona de Os Lombos do Ulla. Ventura Vidal, el responsable de la entidad vilagarciana, explica que «non se pode estar a falar de profesionalización e de xestión, e logo pretender manter esas zonas ó libre albedrío de cada un». Su propuesta está clara: que esos terrenos pasen a manos de quien esté dispuesto a invertir en su cuidado y explotación sostenida.