El club se decantó por buscar un perfil más físico y anotador
02 sep 2026 . Actualizado a las 14:39 h.Desde la llegada de Héctor Galán al Monbus Obradoiro, en cada temporada ha organizado una rueda de prensa con el entrenador para hablar sobre cómo se fue conformando el equipo y también acerca de la campaña que se avecina. En esta ocasión, entre otras cuestiones, una de las que consumió más tiempo en las intervenciones fue la configuración de un plantel sin un base puro y con muchos escoltas.
La situación de partida era similar a la de hace un año, porque tenían contrato en vigor Sergi Quintela y Alex Barcello. En aquel momento tanto la dirección deportiva como el entrenador sintonizaron el mismo dial y estuvieron de acuerdo en fichar dos bases altos, Westermann y Lundqvist, para compensar la falta de centímetros de los escoltas. Esta vez hubo confrontación, y prosperó la postura del cambio.
Así lo explicó Héctor Galán: «Es el debate que está no voy a decir de moda, pero si en boga, el tema del director de juego. Nosotros tenemos viarios jugadores que pueden hacer la función de base o base escolta. Si vas a nombres propios, el base más base puede ser Brandon Childress. A lo mejor alguien dice que no es un base director. Es un base que tiene puntos, que es generador y es anotador. Junto a él hay otros dos perfiles que van a tener que pasar bastantes minutos, y en esto me meto más en el terreno de Epi. Pero cuando dibujamos la plantilla, lo hicimos así. Son Caleb Agada y Sergi Quintela, dos combos».
El director deportivo abundó en el análisis: «Todo tiene una parte buena y una menos bueno. Si vas a un jugador que sea director, que lleve el balón de un sitio a otro, que haga que el equipo juegue académicamente, pues a lo mejor no tenemos demasiados perfiles. Pero luego también tienes una versatilidad en ese juego exterior que te permite que muchos jugadores pasen por esa posición».
Otro factor buscado es el «físico y la capacidad defensiva del equipo, con jugadores que puedan defender varias posiciones exteriores». Sumadas todas las circunstancias, Galán se confiesa «contento con esa configuración», convencido de que «hay jugadores que van a poder hacer esa labor bien y que no vamos a notar esa carencia durante la temporada».
Al ser preguntado sobre el porqué del cambio de criterio a la hora de diseñar la plantilla, teniendo en cuenta que el punto de partida era el mismo de hace un año, con la continuidad de Sergi Quintela y Barcello garantizada, el director deportivo apuntó en primer lugar a los condicionantes del mercado: «Puedo tener un dibujo claro del equipo y luego el mercado me lleva por otros sitios y me ofrece otras cosas que valorar y que decidimos aceptar».
No obstante, reconoció que en las primeras reuniones con Epi «el tema del base grande vuelve a estar sobre la mesa, porque entendíamos que teníamos algún perfil que físicamente podía necesitar esa ayuda de base grande, que te tape espacios, que pueda dirigir al equipo. Un poco, la idea del año pasado». Pero la posibilidad de firmar a Agada acabó pesando más: «Físicamente es un tío grande. Tiene la capacidad de defender las tres posiciones exteriores. Es, un poco, lo que nos llevó a cerrar esas incorporaciones. Una cosa es lo que dibujas al principio y otra ir adaptándote según lo que el mercado te ofrece».
En todo caso, el Obradoiro tuvo hasta el 30 de junio la posibilidad de renovar a Westermann o Speight, que ya ha conseguido el pasaporte español. «El caso de Leo es el que más dudas nos generó a la hora de tomar esa decisión —reconoce Galán— . Hizo una temporada fantástica, ayudó al equipo en muchísimos momentos y muchísimos partidos, y creo que ejerció un liderazgo clave para conseguir el objetivo». Sin embargo, pesaron más las dudas: «Sigue teniendo muchas cosas buenas, pero había otras del cambio de competición que quizás veíamos que podía perjudicar al desarrollo del equipo y se toma esa decisión».
Epi comenzó por significar que el verano había sido «parecido, pero no igual» al del 2025, «muy duro y muy exigente para todos». Por el camino, hubo operaciones que no terminaron de cuajar. Y la sintonía no fue la misma de hace un año: «Yo tenía una idea muy clara de cómo quería hacer las cosas. La dirección deportiva, también. Ha habido momentos en los que no hemos podido ponernos de acuerdo o no han podido salir las operaciones tal y como queríamos. Ahora tendremos que adaptarnos a la situación que tenemos. Como ha dicho Héctor, tenemos muchos jugadores manejadores de balón. Quizás no tengamos un perfil de base como pudimos tener el año pasado. Tenemos, quizás, otro perfil de base más anotador, en el caso de Brandon». En todo caso, el técnico tiene claro que ahora lo que toca es buscar el mejor acoplamiento y el máximo rendimiento de la plantilla.