Brandon Childress acepta el órdago de llevar las riendas del Obradoiro
ANDAR MIUDIÑO
La dirección de juego ocupará su tarea principal y también puede ser anotador
24 ago 2026 . Actualizado a las 20:29 h.Si se hiciese una encuesta sobre cuál ha sido el mejor base del Obradoiro en la ACB habría debate. Maxi Stanic brilló en la temporada del estreno, McConnell probablemente hiciese los mejores números, Kartal Ozmizrak solo pudo dejar entrever su potencial por un esguince de tobillo cuya recuperación se alargó, Pepe Pozas es el jugador que más veces ha vestido la camiseta del equipo en la Liga Endesa, los problemas físicos lastraron a Westermann en su primera temporada, pero fue determinante en la del ascenso. El que no arrastraría ningún voto es Eric Washington, no tanto por sus cualidades cuanto por su espantada.
Ahora el reto de la dirección de juego va a quedar en manos de Brandon Childress, que cumplió con el protocolo de la presentación oficial en Clínica Baltar. Es un reto y un órdago, porque en la configuración de la plantilla no hay ningún base puro. Él mismo puede desenvolverse en ese puesto y en el de escolta.
Asume el desafío y tiene claro cuál será su cometido: «Intentaré aportar lo mejor de mi mismo, ser capaz de encontrar a los compañeros, ser creativo y jugar dentro del sistema». Todo ello sin olvidar la defensa, faceta en la que se exige «ser uno de los mejores».
Es el base más director del Obradoiro 26/27 y también se puede manejar como escolta. Se siente cómodo en su dualidad y recuerda su trayectoria para atestiguarlo: «En mi temporada en Lituania me tocó más jugar sin balón y demostré que puedo ser eficaz como anotador, con un 40 % en triples. El año pasado me alejé de mi faceta anotadora, y no supuso ningún problema. Haré lo que lo que el entrenador quiera que haga».
En su trayectoria, también pasó por la Bundesliga, donde coincidió con Leo Westermann, de quien guarda un grato recuerdo: «Es un tipo estupendo, me dio muchos consejos». Saber que había jugado en el Obradoiro fue una de las razones que pesaron para aceptar la propuesta de Sar. Pero la fundamental fue dar un paso más en su carrera: «Después de la Euroliga, la ACB es la mejor competición de Europa».
En las más de dos semanas que lleva en Santiago se muestra encantado: «Compostela es una ciudad preciosa, me encanta. Y la comida es increíble, la mejor que he probado nunca. Y la gente es muy amable».
También percibe buenas sensaciones en el vestuario, por la predisposición de todos para facilitar su adaptación. La pretemporada es la fase para «crear una buena química con los compañeros», para conocer las cualidades de todos y buscar la mejor manera de aprovecharlas. Y en ese proceso considera fundamental «la comunicación constante con el entrenador», como está siendo el caso.
Insiste en esa faceta de la química y la integración, en el equipo y en la cultura. Es algo que ha aprendido en sus anteriores destinos y también cuando era un crío y veía como se desenvolvía su padre, Josh Childress, que fue compañero de Tim Duncan en la Univerisdad de Wake Forest y que repartió su carrera entre la NBA y Europa. «Todos en el equipo dirán que no paro de hablar —comenta— porque me gusta intercambiar impresiones en los entrenamientos sobre lo que yo puedo ver, lo que ellos pueden ver, y lo que no».