«El primer objetivo es quedarme», reconoce el base francés
12 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Leo Westermann acaba de completar su segunda temporada en el Monbus Obradoiro. La anterior remite al curso 22/23, la de su estreno en Sar. Tanto él como su familia decidieron, tras aquella experiencia, hacer de Compostela su segunda casa. A pesar de que la primera singladura deportiva duró solo una campaña, dejó huella y la familia se afincó en Santiago, aunque él base acabase teniendo que hacer las maletas tras firmar por el Crailsheim alemán y volviese cada vez que tenía oportunidad en el calendario. Al año siguiente se comprometió con el Fuenlabrada y siguió con la misma dinámica. Y el pasado verano el Obra llamó a su puerta de nuevo. Fue fácil el entendimiento.
«Mis hijos hablan galego perfectamente y Santiago es una ciudad especial para nosotros», remarca Westermann. «Tienen aquí muchos amigos y nosotros también», añade. En ese contexto, es claro hacia dónde quiere orientar su futuro: «El primer objetivo es quedarme». Pero sin forzar, si no percibe dudas: «No sé que tiene el club en su cabeza. Me gustaría estar en el sitio en el que me quieran, y no sé que va a pasar. Sé quien soy y creo que puedo aportar mucho el año que viene. Pero si el club no va en esa dirección, lo entiendo. Es la vida y el baloncesto». Y si vuelven a coincidir los planteamientos, estará encantado de seguir.
El base francés es uno de los jugadores con opción de continuidad, pero también de corte por parte del Monbus Obradoiro. No es el único que se encuentra en esta situación. Las incógnitas se resolverán a lo largo de este mes.
Una campaña increíble
Tanto si sigue como si no, Westermann subraya que ha disfrutado mucho de la campaña del ascenso: «Todas las temporadas son difíciles, y esta ha sido increíble para nosotros. Ganamos muchos partidos, y también sufrimos. Empezamos con dos derrotas seguidas y no fue fácil cambiar ese ritmo». Tiene claro que la clave del éxito estuvo en la «conexión entre los jugadores y con el cuadro técnico».
A él le tocó oficiar como capitán, una tesitura en la que se ha visto en cuatro ocasiones a lo largo de su carrera. Y enseguida percibió que había un muy buen grupo: «Lo único que hice fue intentar ayudar en todo lo posible, dentro y fuera de la pista».
Westermann finalizó la temporada regular como tercero en la lista de máximos asistentes en la categoría, con un promedio de 4,97, solo superado por Didac Cuevas (5,69) y Jayson Granger (6,07). En el equipo, fue tercero en minutos jugados (681), por detrás de Yunio Barrueta (720) y Alex Barcello (714). Fue también tercero en anotación, con 348 puntos, a continuación de Barcello (418) y Barrueta (370). E igualmente tercero en créditos de valoración, con 391. Al frente de ese apartado se sitúo Barcello, con 501. Segundo fue Felipe dos Anjos, con 458.