El delicado equilibrio del Obradoiro entre los números y las sensibilidades

ANDAR MIUDIÑO

Aficionados del Obradoiro en el partido del ascenso ante el Gipuzkoa Basket
Aficionados del Obradoiro en el partido del ascenso ante el Gipuzkoa Basket SANDRA ALONSO

El Obradoiro acaba de dar un paso delicado y el tiempo dirá si la fórmula encontrada es la correcta. En el horizonte aparece la necesidad de armar un presupuesto mínimo de entre cuatro y cinco millones de euros para competir en el pelotón de los más modestos. También tendrá que reponer este curso 500.000 euros de lo que en su momento se llamaba fondo de ascensos y descensos y ahora valor de participación, porque es dinero que recuperó tras bajar a Primera FEB. Y hay que pasar la auditoría, un examen que el presidente garantizó que se superará.

Al igual que en el 2011 el Obradoiro tuvo que buscar fórmulas para acometer el proceso de conversión en sociedad anónima, ahora entiende que está en un punto en el que la implicación de la afición será determinante para esta temporada y las siguientes.

La propuesta escogida viene a ser la siguiente: los precios de los carnés suben cien euros respecto a la última campaña en la ACB. Y a cada abonado se le pide que antes del día 8 de junio haga una aportación de 200 euros (o más), de la cual le bonifican la mitad al renovar el abono. Es decir, el precio volvería a ser el mismo que el de hace tres años. Pero quienes no opten por esa vía no tendrán derecho a la reserva de asiento ni al descuento por renovación. Y tocar esa sensibilidad es asunto delicado, en la frontera entre imponer y proponer.

Sobre el precio de los carnés, es muy difícil entrar en comparativas, porque incluye todos los partidos de liga. Hay entidades que se reservan dos y hasta tres días del club, con lo que los abonos bajan sustancialmente. Pero al tener que pasar por caja, normalmente con ocasión de visitas como las del Real Madrid y el Barcelona, o los derbis, las cuentas cambian y ya no son tan baratos.

Los próximos días van a ser claves para el futuro del Obradoiro. Y si la afición respalda la propuesta de la entidad, sea por convencimiento o a regañadientes, habrá que esperar que el club corresponda, como ha anticipado, con una junta general de accionistas en la que se explique detalladamente el presupuesto, con los ingresos y las partidas de las que proceden, en la que quede claro quienes contribuyen al sostenimiento y en que medida. Y si las cuentas no estiran, también se agradecería una explicación de por qué y hasta dónde llega cada partida, para evitar equívocos y asumir la realidad.