Héctor Galán, director general del Obradoiro: «El primer año fue un aprendizaje brutal, de conocer todas las costuras del club»
ANDAR MIUDIÑO
Pasa revista a sus dos temporadas en Sar y escoge la derrota ante el COB en Ourense como el momento más complicado de la temporada, por la distancia que se volvía a abrir con el Leyma
27 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Héctor Galán (Avilés 1973) llegó al Monbus Obradoiro hace dos años para asumir la dirección general del club, tras el descenso a Primera FEB. Después de una temporada abrupta llegó el ascenso y ahora trabaja ya con el punto de mira puesto en la ACB.
—¿Cómo resumiría estos dos años en pocas palabras?
—Con la sensación de ir de menos a más. Cuando llegué me costó entender el club, conocer el club. Hablo de tema de trabajo. Cuando asumes la dirección general el secreto es conocer el club lo mejor posible. Creo que ahora estoy en ese camino, me veo más cómodo. Ya sé por dónde vienen las cosas y qué tecla hay que tocar. Desde el punto de vista personal, me he sentido bien desde el primer día. Estoy disfrutando de la ciudad.
—¿Quizás se encontró un club saliendo de una guerra civil?
—No, no. Para nada. Pero sí que era un momento de mucho cambio después de una etapa muy estable en la parcela deportiva y de gerencia con Moncho y José Luis, una etapa que se alargó durante mucho tiempo. No suele ser habitual, al menos visto desde fuera. Llegué justo en el momento en que todo se tambaleó, después de un descenso. Ya no estaba José Luis. Edu solo estuvo un año, sin tiempo para marcar una pauta de trabajo. Además, había que reducir la estructura y adaptarla a una nueva realidad. Lo entendí como un proceso normal de una situación que era complicada.
—En todo caso, el primero fue un año muy duro.
—Creo que las expectativas eran las de pasar de soslayo por la Primera FEB y, dicho sea entre comillas, volver al puesto natural. Y no fue así desde el minuto uno. Ahí tengo mucha responsabilidad en la configuración de la plantilla La primera plaza nunca fue una realidad porque enseguida nos metimos en derrotas Y, quiérase o no, lo que pasa en la pista influye mucho en todo lo demás.. Si lo llevo a mi terreno, fue un año de aprendizaje brutal en todos los sentidos, de conocer todas las costuras del club.
—¿Cómo se explica el cambio, de un año de volantazos a otro con mucha estabilidad?
—Haber vivido un año en Primera FEB se notó. Creo que todos entendimos que es una categoría muy exigente y que hay que hacerlo muy bien para alcanzar el objetivo. Quizás el primer año no teníamos esa conciencia de dónde estábamos. También cambio que ya no había ese ímpetu de querer hacerlo todo deprisa. Se planteó más tener un proyecto a medio plazo, que no dependiese del resultado, aunque al final se logró el ascenso, con la idea de construir cosas que nos permitiesen ser más sólidos. Esa fue la premisa inicial, aunque con el 0-2 saltó por los aires. Pero se recondujo con los resultados y porque el equipo empezó a dar muestras de su potencial. Con las dos derrotas del inicio enseguida hubo marejada, pero con las victorias no pasó de ahí.
—Pues esa marejada no trascendió. Y es un mérito.
—Porque es algo que no debe salir. Es normal que haya desencanto y decepción. Otra cosa es cómo lo gestionas. Estuvo por encima la confianza en el trabajo, que era bueno. Y pronto llegaron los resultados, aunque al principio con mucha dificultad.
—Es que perdieron los dos primeros, y luego dos de treinta. Fue como un esprint interminable.
—Justo lo hablaba hace unos días con Epi, la sensación de que después del 0-2 cada partido era una final. En San Sebastián ganamos en la prórroga en la tercera jornada. Al Estudiantes, en la quinta, por un punto. Son detalles. El equipo sacó la cabeza en un momento complicado.
—Pero el Leyma llevaba un ritmo que parecía imposible darle caza.
—¡Es que llegamos al derbi con un balance 11-2 y estábamos a dos victorias de ellos! Era lógico pensar que, a pesar de estar haciéndolo muy bien, igual no llegaba.
—¿Munnings fue el que terminó de cuadrar el proyecto?
—No solo él. Creo que tuvimos la suerte de que cada incorporación mejoró lo que había. Kravic entró como un guante y acabó a un nivel estratosférico. Speight, a pesar de las dudas del entrenador...
—Permítame un inciso, al hilo de esa disparidad de criterios. La explicaron bien y evidenciaron que la discrepancia no tiene por qué suponer confrontación.
—Creo que es sano poder hablar con normalidad. Es fácil entender a Epi, que ve que el grupo está funcionando bien, que ha hablado individualmente con cada jugador y que le llega una incorporación de un jugador que demandaba minutos.
—¿Había dudas con el hombro de Lundqvist?
—Entendimos que era una oportunidad de mercado interesante. En aquel momento Lundqvist estaba a muy buen nivel. Luego se lesionó en la rodilla y se le abrió a Speight un hueco que antes no había. Surgió el problema y lo pudimos resolver sin ir al mercado. El miedo que tenía, cuando fichamos a Speight, es que el mercado en plena temporada está muy difícil y muchas veces no puedes firmar lo que quieres.
—¿Con Munnings sucedió algo parecido?
—Bastante parecido. Cuando surgió la posibilidad, Andersson acababa de sufrir una lesión de rodilla, que al final no pasó de tres cuatro semanas. Munnings venía de una situación muy parecida a la de Speight. Era el primer jugador por el que preguntamos en pretemporada cuando empezamos a configurar el proyecto. Nos dio algo que no teníamos, ese grado de competitividad máxima, ese físico en defensa, ese ir a por cada balón, ese defender al uno, al dos o al tres.
—¿Cuál fue el momento más duro de la temporada?
—Diría que la derrota en Ourense. Era volver a quedarnos a dos partidos del Leyma, con lo que había costado. Creo que en aquel momento todo el mundo les daba el ascenso directo, porque no fallaban. Aunque lo estábamos haciendo bien, parecía que no iba a ser suficiente.
«El mercado está parado, todavía con las competiciones en marcha»
Han pasado poco más de dos semanas desde que el Obra certificase el retorno a la ACB. En esa línea apunta el día a día en Sar.
—¿Cómo están las cosas en el club a 26 de mayo?
—Con mucho trabajo por delante, en dos direcciones. Una, reuniendo toda la documentación que nos están empezando a pedir la gente de ACB, preparando todo el tema de auditoría, con un trabajo interno importante, para tenerlo todo lo más avanzado posible. Mucha gente del club ya estuvo en ACB. A nivel de requisitos ya saben lo que es. En ese sentido, pues tenemos mucho avanzado. Y luego, la parte deportiva, de configuración de plantilla. Es verdad que el mercado aún está un poquito parado, porque las competiciones están todavía en marcha. Pero bueno, empezando a ver cómo podemos ir completando una plantilla de calidad, de garantías.
—Hay cinco jugadores con contrato en vigor. ¿Seguirá alguno más?
— Pues tenemos dudas, como no puede ser de otra manera, porque son gente que han jugado muy bien. Pero no podemos quedarnos con todos, hay situaciones que sí que tenemos que pensar muy bien. Bueno, también depende de lo que te vaya ofreciendo el mercado, de lo que vaya apareciendo, de cómo estemos a nivel presupuestario. Si hay cinco con contrato, pues hay siete, ocho que están ahí. Creo que con la mayoría tenemos una opción sobre ellos para que se queden. Ahora es un poco lo que estamos haciendo entre Epi y yo. Intentaremos acertar con las decisiones.
—¿Trabajan sobre una estimación presupuestaria o es pronto?
—Ya he hablado con Raúl y con el consejo. Tengo un borrador, pero hay mucho que concretar. Hay patrocinios que están más fijados. Pero hay también un montón de gente que colabora con el club, con la que habrá que volver a sentarse.
—¿Pero han hablado ya de cantidades?
—No tenemos unas cifras. Pero, por lo que he hablado estos días con gente de la ACB, con directores deportivos y generales, lo que me dicen es que de mitad de la tabla hacia abajo son varios los clubes que se están moviendo entre cuatro y cinco millones. Ese puede ser el baremo. Nosotros intentaremos tener el presupuesto más potente posible, pero aún no sabemos hasta dónde se podrá llegar.
—Presentan ya la campaña de abonados. ¿Puede avanzar algo?
—Buscamos que Sar siga dando su apoyo, no perder la esencia de las últimas temporadas, conservar esa sensación de ver el campo lleno y la gente muy cerquita del equipo, que sigan con nosotros. Es lo que vamos a pedir. Se ha hecho un esfuerzo muy importante para volver a la ACB.
—¿Van a participar en la liga sub-22?
—Es una posibilidad. Además, el equipo de EBA descendió y el de Primera Nacional no logró el ascenso finalmente. Si queremos tener un filial, casi la única opción es el sub-22, para que no sea tanta distancia con el primer equipo y haya jugadores que puedan ayudar, como ha sucedido esta temporada.
—La ACB ya se ha puesto en contacto para ir avanzando trabajo. ¿Cuáles son los plazos?
—Hay un primer plazo, que acaba el 30 de junio, en el que debes tener presentada toda la documentación. Y si hay algún problema, creo que dan hasta el 15 de julio para subsanarlo.
«Me sé el estribillo del Miudiño, me costó entenderlo y creo que ahora ya lo podría cantar»
Después de dos años en Compostela, Héctor Galán demuestra un notable grado de integración en la ciudad.
—¿Si viene algún amigo y le toca hacer de guía, qué le sugiere?
—La gente que viene parece que tiene la flecha directa hacia la Praza do Obradoiro. Sin duda, es un sitio muy bonito. Pero hay muchos más. Soy muy fan de la zona vieja. Me encanta cuando llueve, me encanta cuando hace sol, me encanta para pasear.
—Complete la frase. Un obradoirista es...
—Alguien que está muy cerca de su equipo, que está muy orgulloso de su equipo y muy identificado con la palabra que le da nombre. Sabe reconocer a la gente que trabaja, que se deja la piel.
—¿Se sabe el Miudiño?
—Me sé el estribillo, me costó entenderlo y creo que ahora ya lo podría cantar.
—¿Qué es un picheleiro?
—Sé que se les llama así a los compostelanos. Lo que no sé es por qué.
—¿Si le hablo de Las Dos Marías le suena a algo?
—Ahí ya no.
—¿Y la escultura policromada de dos mujeres en la Alameda?
—Eso sí.
—Ahí las tiene. ¿Y la Berenguela?
—Ahí también me pilla.
«La semana del ascenso se me hizo muy larga, y el día del partido, interminable»
Después de ganar en el Coliseum y de que el Leyma cayese en Fuenlabrada, el Obra tenía un comodín. Pero le duró poco.
—¿Cómo recuerda la derrota en Burgos ante el Tizona?
—Recuerdo que Epi comentaba en el viaje que estaban jugando bien, que eran más peligrosos de lo que podría parecer. De hecho, después ganaron todos los partidos. Creo que esa derrota no afectó tanto como la gente cree. No jugamos mal. El Tizona tuvo una intensidad y un acierto brutales. El equipo respondió bien.
—¿Y la semana del ascenso?
—Se me hizo muy larga, muy muy larga, y el día del partido, interminable