Eduardo Pascual, director deportivo del Fuenlabrada: «No creo que ahora haya que hacer un examen de lo que pasó en el Obra»

ANDAR MIUDIÑO

Eduardo Pascual, en su etapa como director deportivo del Monbus Obradoiro
Eduardo Pascual, en su etapa como director deportivo del Monbus Obradoiro PACO RODRÍGUEZ

«Fue un año de cambios estructurales que se torció desde el inicio», recuerda de su paso por Sar

26 feb 2026 . Actualizado a las 18:22 h.

Eduardo Pascual (Bilbao, 1971), director deportivo del Fuenlabrada, recaló en el club madrileño después de un paso complicado por Sar, en la temporada que acabó con el descenso del Obradoiro. Al echar la vista al frente, habla de un trabajo en fase de reconstrucción. Al echar la vista atrás, prefiere quedarse con lo bueno, más allá del dolor de que la permanencia «se decidiese por una sola canasta». Se da la circunstancia de que, al contextualizar el actual proyecto naranja, recuerda que la pasada campaña se quedó «a una canasta de lograr el ascenso».

—¿Podría decirse que el actual Fuenlabrada está en fase de reordenación?

— Sí, porque, bueno, el año anterior, la verdad es que el club estuvo solamente a una canasta de estar en la Liga ACB. Pero este año el planteamiento era, a nivel interno, intentar reconstruir, generar una marca, más que reconstruir. Generar una marca nueva de baloncesto. Competir. Y, cuando estás en competición, siempre quieres lo mejor y llegar lo más alto posible, pero fundamentalmente generar marca y que el club volviera a tener estabilidad.

—Vienen de un buen año deportivo, pero convulso en la economía. ¿En ese frente esta temporada es más tranquila?

—Se está cumpliendo con los compromisos adquiridos. Más que tranquila, basada en la normalidad que tienen que tener todos los clubes.

—¿Aurrecoechea va a seguir?

— Finalizó su contrato el día 22 de febrero y ambas partes tenemos ganas de que continúe, pero el jugador tiene una prioridad, que ya nos manifestó antes de su incorporación, y que es el baloncesto del 3x3.

—¿Es optimista? Porque el rendimiento del pívot es incuestionable.

— Brutal, sí, sí. Y, aparte de rendir, yo creo que ha dado un carácter al equipo. Ha entrado fenomenal en lo que es el grupo. Si llegara a darse la posibilidad de que Iván pudiera continuar y que pudiera arreglar todas sus cosas del 3 x 3, pues sería fantástico.

—Cambiando de tercio. ¿Cómo recuerda su paso por Sar?

—Lo primero, siempre contento de poder trabajar en el baloncesto, contento de estar en una liga exigente como la ACB. Y, al final, con el sabor amargo de que en el último partido no conseguimos la permanencia.

—¿Fue un año muy complicado?

—Más que nada fue un año de cambios estructurales dentro del club. Y desde el inicio se nos torció, con la lesión de Rigoberto Mendoza, con la salida de Eric Washington. Íbamos toreando demasiado.

—¿Si pudiera volver atrás, que cambiaría, o que corregiría?

—Bueno, siempre cuando tienes que mirar para atrás hay muchas cosas que no harías y otras en las cuales piensas que acertaste o elegiste la mejor. Pero bueno, cuando se tienen que tomar decisiones hay algunas que se toman adecuadamente y otras que no se toman.

—¿Y en qué decisiones acertó y en cuáles no?

—No creo que ahora mismo haya que hacer un examen de lo que pasó. Al final, lo peor siempre es que nuestro objetivo era la permanencia y que no se consiguió. Es lo que da pena, lo que entristece, y espero que el Obradoiro alcance lo más rápidamente posible el ascenso.

—¿Mantiene el contacto con Raúl López?

— Sí. El propio de cuando te ves y eso. De mí las palabras hacia Raúl son de elogio. Lo decía el otro día, que estuve en la Copa de Valencia, como con Juan Roig, que he estado trabajando para los dos. Son gente que pone su dinero para el baloncesto, que quiere promocionarlo, que quiere ayudar a una ciudad a ser más grande y a ser mejor. Siempre son ambiciosos y siempre quieren ser más. En estos tiempos es complicado, suele suceder todo lo contrario en las propiedades de los clubes. Tener gente así en estas ciudades, tanto Santiago como Valencia, es una suerte.

—Volviendo al Fuenlabrada. ¿Se vive allí el baloncesto de una manera parecida a Compostela?

—Son sitios donde el baloncesto es muy importante, es el eje de cada ciudad. Eso sí, sin duda. La gente lo vive y está siempre con el equipo, cuando las cosas van bien y cuando no. Cada afición puede ser un poquito diferente, pero las dos están muy identificadas con sus equipos.

—¿Cuál es el objetivo del Fuenlabrada?

—Tal cómo estábamos en junio, la permanencia. La tenemos muy cerca. Y, cuando se consiga, pelear por acabar lo más arriba posible. Disponemos de una plantilla veterana y ambiciosa, que no se conforma, muy competitiva y peleona.

—¿Van a fichar?

—Tenemos diez jugadores, más el apoyo del filial. Si Iván (Aurreoechea) no sigue, seríamos nueve. Estamos en ello.

«El Leyma-Obradoiro será, probablemente, decisivo»

Al analizar la lucha por el ascenso, Eduardo Pascual señala a los tres primeros clasificados como principales aspirantes.

—¿Cómo ve al Obradoiro desde la distancia?

—Pues muy bien. Es uno de los equipos más sólidos. Ahora mismo hay tres candidatos para las dos plazas de ascenso. Luego, el baloncesto y las temporadas son largas. Pero Coruña, Obradoiro y Palencia son los claros candidatos, que ya salían en esa posición. El único que se ha descabalgado ahora un poquito, y parece menos favorito, es el Estudiantes. Pero el Obradoiro, evidentemente, compite para ascender y creo que está cerca de ello.

—¿Y por su forma de jugar?

—Conozco muy bien cómo juega Epi. El suyo es un baloncesto alegre, con mucha rigidez en cuanto a lo que tienen que hacer los jugadores, que cada uno asuma muy bien su rol. Creo que lo que está consiguiendo es dar forma a un buen equipo, por encima de las buenas individualidades que tiene.

—¿Qué porcentaje le da al Leyma en esa lucha por el ascenso, con la ventaja que lleva?

—No sé qué calendarios les quedan. Pero no creo que ni Leyma ni Obradoiro se dejen partidos por el camino y va a marcar mucho el que los enfrentará a ambos. Ese encuentro será probablemente decisivo.

—¿Está la competición muy igualada?

—Pasa un poco como en la ACB, con Madrid, Barcelona y Valencia quizás un paso por delante, y luego una clase media que está bien, y luego un grupo de equipos que son algo más flojos. En líneas generales, creo que todas las ligas se mueven, más o menos, en esos parámetros.