Sempre chove na casa do pobre

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa EL PERISCOPIO

ANDAR MIUDIÑO

XOAN A. SOLER

21 nov 2022 . Actualizado a las 19:08 h.

Recuerdo en una ocasión a José Antonio Lobelle resumiendo lo que le acaba de pasar a su equipo tras un partido con el Inter. Lo resumió tirando de refranero gallego: «Sempre chove na casa do pobre».

Probablemente sea ley de vida. Los arbitrajes serán mejores o peores, pero no hay intencionalidad. Otra cosa es que en el subconsciente pueda pesar más o menos que las equivocaciones no pasan la misma factura si los perjudicados son los grandes o los modestos.

De hecho, cuando se enfrentan dos grandes y la cita es de alto copete, como la final de la Copa del Rey que libraron el Barça y el Real Madrid en el 2019, la cosa cambia. Si no, que se lo pregunten a Miguel Ángel Pérez.

Pasa en todos los deportes. En el fútbol durante tiempo y hasta mediados de los ochenta, cada club podía escoger cuatro árbitros para que no le pitasen. Desde mediados de los noventa y durante casi una década, las designaciones se hicieron por sorteo puro. Sin duda, era el sistema más justo para los clubes. Pero los más flojos podían dirigir los partidos de más rango, y eso tampoco era justo para los árbitros.

Con respecto a lo que puede pesar el subconsciente, a este periodista le viene a la cabeza una anécdota que contaba José María García, de un árbitro que después de tomar una decisión que suscitó polémica en el mismo momento, se acercó a uno de sus auxiliares y le preguntó: «¿Tú que has visto?». Y la respuesta fue absolutamente genial: «Lo mismo que tú». Al Obradoiro le pasó algo parecido hace unos años en Badalona, pero entonces preguntó el árbitro principal y corrigió la decisión de su compañero.

Es habitual que los clubes envíen informes a la ACB sobre los arbitrajes para hacer ver su descontento con determinadas decisiones, y no necesariamente después de una derrota. No va a servir de nada. Hasta la fecha, de los doce árbitros que pitaron en la Copa del Rey 2022, cinco todavía no se han estrenado este curso con el Obradoiro: Pizarro, García González, Martín Caballero, Peruga y Miguel Ángel Pérez.

El club ya sabe lo mejor que puede hacer, por más que nadie le pueda quitar el derecho al pataleo: pasar página, olvidarse de los árbitros y ver cómo soluciona el problema de los percances físicos que están resultando un quebradero de cabeza.