«Me encanta que los planes salgan bien»

Rivera Mozan EL ESCÁNER

ANDAR MIUDIÑO

Sandra Alonso

03 abr 2022 . Actualizado a las 13:55 h.

El Obradoiro, durante la primera parte, fue capaz de controlar perfectamente dos de las tres grandes amenazas de juego colectivo de Manresa; su contraataque (solo se recibieron dos contras) y sus acciones de juego sin balón, sobre todo cortes y puertas atrás, con la que nos castigaron una única vez. El oxígeno del Manresa venía de su baloncesto rápido en llegada de bloqueo directo que el equipo catalán podría jugar perfectamente si las posesiones de ataque fueran solo de 18 segundos. El Obra no perdía balones y seleccionaba bien los tiros, y en el segundo cuarto apareció el gran acierto que no se tuvo en el primero. Intentó también atacar con Birutis en el poste bajo un par de ocasiones, pero los manresanos, sabedores de su desventaja en esa posición, tenían perfectamente preparados un dos contra uno y sus pertinentes rotaciones, con lo que no logramos sumar por esa vía.

Ya en la segunda parte, Manresa seguía sumando gracias a sus llegadas con bloqueos directos, ataques aislados muchas veces, porque Obradoiro seguía cumpliendo a la perfección a la hora de evitar las contras, cuidando con mucho mimo el balón y no cometiendo pérdidas absurdas en ningún momento, así como seleccionando muy bien la gran mayoría de sus tiros. Destacable también el excelente trabajo del equipo para ser consistente en el rebote defensivo, participando todos del mismo y minimizando los segundos tiros. En definitiva, un partido en el que los componentes del cuerpo técnico podrían acuñar perfectamente aquella consabida frase de Hannibal Smith: «Me encanta que los planes salgan bien».