Fran Varela: «Corpo técnico ao que máis lle importe o Obra non vai haber»

ANDAR MIUDIÑO

SANDRA ALONSO

Este obradoirista lleva más años en Montouto que Moncho Fernández en Sar

23 jun 2021 . Actualizado a las 20:16 h.

Moncho Fernández encara su duodécima temporada consecutiva al frente del Monbus Obradoiro. Pero hay un obradoirista, de los que acude al Multiusos de Sar siempre que puede, también entrenador, que suma más campañas seguidas en un mismo banquillo. Fran Varela totaliza trece cursos del tirón llevando las riendas del equipo sénior del Peleteiro. Llegó en el verano de 2007 y, curiosamente, tomó el relevo de Gonzalo Rodríguez, uno de los actuales ayudantes del Alquimista de Pontepedriña, que se aprestaba por aquel entonces a iniciar su carrera profesional.

La trayectoria de Fran Varela tiene su singularidad, ya que fue primero jugador, después entrenador, volvió a vestirse de corto y, casi sin darse cuenta, se vio de nuevo en el banquillo.

Recuerda sus inicios como técnico «no Don Bosco, e tamén un ano nun dos júnior do Rosalía». Aprobó las oposiciones de Magisterio, tuvo su primer destino en Zas y optó por dejar la pizarra para vestirse de corto, por una cuestión de horarios.

Su último equipo fue el Noia: «Xogaramos a final a catro para subir á EBA. Alí rematou un ciclo. Quedabamos medio desenganchados varios xogadores. Chamáronos Arturo Alcalde e Manolo Vidal, para ir ao Peleteiro. Tamén tiñamos a posibilidade de Cluny. Optamos por Peleteiro. A Gonzalo saíulle a opción de irse fóra, Arturo marchou para Carballo, Caldas ía para Barcelona... Comentei cos compañeiros a posibilidade de coller o equipo como adestrador, e despois díxenllo á directiva. Pareceulles ben. E saíu ben, porque nunca contei que ía botar tanto tempo».

Lleva más de un año sin dirigir un partido, porque el equipo renunció a competir habida cuenta la incertidumbre generada por la pandemia. Pero no han dejado de entrenar, aunque sea al ralentí y con precauciones.

Un año atípico

Lo que se le hace más raro son los fines de semana sin pisar las canchas: «Entre xogador e adestrador, levaba case trinta anos cos sábados ou os domingos ocupados polo baloncesto. Ademais, as restricións polo covid-19 non permitían moitas ledicias. Foi bastante estraño. Aproveitei para ver moito baloncesto na casa».

En el Peleteiro casi siempre le ha tocado manejar plantillas con una curiosa pirámide de edades, mezcla de universitarios en sus primeros años de carrera y veteranos que a veces estaban más cerca de los cuarenta que de los treinta. «Sempre acaba habendo boa química -apunta Varela-. Aos novos sempre os animo a que aprendan dos compañeiros, a aos veteranos pídolles paciencia e comprensión. Os rapaces son unhas bestas físicas, pero a lectura do xogo so se colle co tempo. E ás veces cústalles entender os roles, por que o último balón ten que ir a Aitor ou Vicario, por exemplo».

No le ha tocado lidiar con grandes transformaciones en el equipo. Desde esa perspectiva da todavía más valor a la trayectoria que está firmando en el Obradoiro el cuadro de entrenadores: «Sempre o digo. Máis traballadores e que máis lles importe o club non os vai haber. Demostran sobradamente a súa capacidade e coñecementos».