Un grandísimo rival


Hasta que el plan de partido funcionó, tanto en ataque como en defensa, el Obradoiro hizo un ejercicio de competitividad notable frente a un grandísimo rival.

En ataque, un excelente porcentaje en los tiros de campo le hacía mandar en el resultado y en el ritmo de juego. Este acierto era fruto de un gran número de excelentes ataques en llegada resueltos de muy diversas formas en los catorce primeros segundos de posesión. Obradoiro sabe perfectamente que el conjunto Canario es un equipo que, a la hora de defender, se muestra físico y duro y de ahí que el objetivo era tratar de evitar que la defensa rival se posicionara con tiempo. Cuando la ofensiva se alargaba, el desenlace alternaba entre buenos movimientos que acababan con anotación con otros que finalizaban con pérdidas de balón un tanto absurdas.

Y en defensa el plan, dicho de forma resumida, consistía en «asumir» esos tiros tan característicos de Marcelinho «simplificando» la defensa a un 2x2, de tal forma que no entrasen en juego los excelentes tiradores a pies quietos de Tenerife. Los seis tiros lanzados en total en la primera parte del equipo amarillo son la mejor prueba de que el plan funcionaba a la perfección.

Ya en el transcurso del tercer cuarto comenzaron a salir en escena, y con cuentagotas, el resto de los jugadores rivales, que era lo que cabía esperar de este gran rival. El Obra, en un último intento de cambiar el ritmo del partido, efectuó una defensa zonal, que los tinerfeños supieron atacar perfectamente y con gran lucidez.

Toca ya empezar a pensar en el partido del miércoles que el ritmo no para.

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