Los cinco del Obradoiro en la Copa

El Real Madrid recuperó en su día a Yusta, entre Pustovyi, Kravic. Brodziansky y Waczynski dejaron en las arcas del club alrededor de 700.000 euros


santiago / la voz

De alguna manera, el Monbus Obradoiro dejó su huella en la Copa del Rey. Cinco jugadores que vistieron su camiseta en temporadas pretéritas tuvieron minutos en el campeonato: Pustovyi, Kravic, Brodziansky, Waczysnki y Yusta. Este último fue repescado en su día por el Real Madrid, ejerciendo el derecho que le correspondía por haberse formado en la cantera blanca. Entre los otros cuatro acabaron dejando en las arcas del club alrededor de 700.000 euros: Pustovyi, traspasado el Barça; Brodziansky abonó su cláusula de salida; Kravic y Waczynski llegaron a un acuerdo para que el Obra no fuese al tanteo.

Salvo en el caso de Dejan Kravic, que ya llegó como jugador contrastado, los demás hicieron la mili o catapultaron sus carreras a orillas del Sar.

El caso más claro es el del pívot ucraniano. Fue uno de los fichajes más complicados, ya que su club de origen quería una compensación. Finalmente, lo dejó salir en calidad de cedido, reservando un porcentaje en caso de un eventual traspaso.

En cierto modo, lo de Pustovyi fue una serendipia. En uno de los muchos vídeos de seguimiento de otras ligas apareció un gigante bien coordinado, pero muy verde. El Obra vio un notable margen de mejora y tuvo la paciencia necesaria para pulirlo. Su primer año en Santiago empezó bien, a la sombra de Triguero. Pero la ausencia de este último durante más de un mes le obligó a asumir minutos y protagonismo prematuramente. Le costó, pero acabó asentándose. Dio el salto al Barcelona. Y ahora, con Jasikevicius, tiene sus minutos. Pocos, pero participó en los tres partidos.

Kravic ya era un pívot contrastado cuando recaló en el Obra que, como siempre, hubo de sumir riesgos en la operación. Tenía contrato en el Virtus de Bolonia, pero no entraba en los planos del entrenador, Djordjevic. Desde Compostela le dijeron que estaban dispuestos a esperar al límite siempre que su destino, en caso de salir de Italia, fuese Sar. Y así sucedió.

Ahora es uno de las piezas de peso en el engranaje que maneja Joan Peñarroya en el Burgos. Completó un expediente notable en cuartos de final frente al Tenerife.

Otro que tomó impulso en Sar es Waczynski, que va ya por su quinta temporada en Málaga tras estar dos años a las órdenes de Moncho Fernández. El escolta reconocía que había sido un paso clave en su carrera: «Se juega mucho sin balón. Los movimientos en la pista son constantes, cambiamos mucho de posición. Es algo que aprendí aquí, porque en Polonia ese baloncesto no existe. Allí todo se basa en el pick and roll con el base, con los aleros y los escoltas en la esquina».

El pívot que tiene algo

Brodziansky es uno de los hallazgos en la Liga de Verano de Las Vegas. El cuadro técnico ya acudió con referencias y las pudo constatar en directo. Uno de los integrantes comentaba, una vez hecha la operación, que «es un jugador que tiene algo», sin terminar de concretar qué es ese algo. Sin duda, el eslovaco se está significando en el Joventut, como antes en el Obradoiro, por sumar en muchos frentes sin hacer ruido. Como se pudo ver también en la Copa del Rey.

A Yusta la reclutó el Obra recién alcanzada la mayoría de edad. Le abrió las puertas de los minutos en la ACB, la cruzó con determinación y el Real Madrid no dudó en repescarlo. Dos años después firmó en Tenerife.

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