El último esfuerzo de Aquiles


The sweet refrain soothes the soul and calms the pain. Oh Albion remains sleeping now to rise again. (Achilles last stand; Led Zeppelin).

Es una temporada atípica, sin duda. No me creeréis (y hacéis bien) pero Moncho y Mateo, temiendo contagios en cadena, visitaron a un meigo. Los recibió en un galpón oscuro, se sirvió un chupito de aguardiente, lo bebió de un trago, se le pusieron los ojos en blanco y habló: «Invencibles sumergidos en el Sar, por la inestable liga paso al Obradoiro abierto».

Uno a uno, sujetados por los tobillos, fueron metiendo de cabeza a todos los jugadores en el Sar. Podía esperarlo de cualquiera, pero no de Moncho. ¡Que eres licenciado en Historia, hombre! Tanto libro, tanto libro y no haber leído la Aquileida de Estacio. En fin, era visto, el equipo comenzó la temporada jugando como los dioses pero tenía un punto débil, los tobillos; como Aquiles, era humano.

Burgos está un escalón, o dos, por encima. Se llevaron a Kravic; tienen en Rivero a nuestro Daum; McFadden, como Laprovittola, parece que solo vino a la liga Endesa para jugar bien contra el Obradoiro y, sobre todo, tiene un base que anota mientras dirige, Cook, y otro que dirige mientras anota, Renfroe.

Frenaron a Beliauskas y a Robertson y al Obra le faltaban tantos puntos exteriores como le sobraban pérdidas de balón. La defensa burgalesa había logrado sacarnos de nuestro juego obligándonos a que fuese Enoch el jugador que asumiese más tiros de campo. El Obra intentaba pelear pero Renfroe, cada vez que tensaba su arco, nos acertaba en los tobillos. Como Albion, volveremos a resurgir.

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El último esfuerzo de Aquiles