Rubén Vieira: «Una pretemporada sin precedentes»

El preparador físico del Obradoiro afronta el reto de minimizar las consecuencias del confinamiento y varios meses sin competir


Santiago

La temporada se acabó hace varias semanas para el Monbus Obradoiro pero el trabajo físico, con las limitaciones propias de la situación excepcional que ha propiciado el covid-19, no se detiene. El responsable de la parcela, Rubén Vieira, se maneja en esa doble dirección, tratando de minimizar consecuencias en el corto plazo y de ir sentando las bases para el nuevo curso. Y el peor enemigo al que tiene que hace frente es «la incertidumbre», el no saber cuáles serán las restricciones que habrá que sortear en cada momento.

Está en contacto con todos los jugadores. La mayoría han optado ya por volver a casa. Y los escenarios en los que se manejan son distintos. Pone el ejemplo de «Laurynas Beliauskas, Nick Spires y Chris Czerapowicz, que pueden ir al pabellón y hacer gestos técnicos. En Lituania y Suecia está permitido». Son la excepción en un grupo de catorce, de los que varios no estarán la temporada próxima en Sar. Solo Beliauskas, Czerapowicz y Álvaro Muñoz tienen firmado su contrato para el curso venidero.

Al margen del número de renovaciones que se puedan concretar y las caras nuevas que se incorporen, el confinamiento es una realidad a la que han escapado muy pocos países. Y va a influir en el futuro. «Nos espera una pretemporada sin precedentes», advierte Vieira.

Inevitablemente, el aislamiento domiciliario y el hecho de que todavía no se puedan utilizar las instalaciones deportivas va a pasar factura: «El estado de forma, y ahora sabiendo que no vamos a competir, se resiente. Es inevitable. Se va perdiendo. Hay mucho trabajo de fuerza que, más o menos, se ha podido realizar. Pero los gestos de tiro y de pase, las aceleraciones, las frenadas... En casa todo eso es imposible. Habrá que ir poco a poco».

Un parón muy largo

A estas limitaciones se añade que la competición regular se suspendió a principios de marzo. No se sabe todavía si habrá liguilla entre los doce primeros para decidir el campeón. Ni siquiera si la nueva temporada podrá empezar con público en los pabellones.

Darryl Middleton, que tenía un físico privilegiado y jugó hasta los 48 años (en la ACB hasta los 45), decía en sus últimas campañas que solo paraba por vacaciones ocho días porque, de lo contrario, ya no podría volver a arrancar. Muchos jugadores encararán la pretemporada tras seis meses sin competir y sin poder ejercitarse con normalidad. «Suelen llegar con un nivel físico y técnico muy alto —subraya Rubén Vieira—, porque entrenan por su cuenta. Además, siempre les damos algunas pautas. Esta vez habrá que hacer cambios, ser muy progresivos en las cargas».

Los jugadores también reciben recomendaciones dietéticas: «Cada uno es distinto. Los hay con más tendencia a engordar, si salen de una lesión el contexto cambia... En general saben que su trabajo depende de su estado físico y se cuidan». De hecho, en los controles de pesaje a los que se someten periódicamente no se han detectado sustos.

Rubén Vieira tiene una ventaja respecto a colegas de equipos que todavía conservan opciones de reanudar la competición. Apenas dispondrán de unas semanas para afinar la puesta a punto de cara a un esprint final con muchos partidos y pocos descansos. Ese es otro escenario sin precedentes, y más estresante.

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