Se rompió el talismán


Tras lo visto en la mañana de ayer en Sar, el parón de las ventanas FIBA no le ha sentado bien a nuestro equipo. Llegaba el Murcia a Sar con un abrumador registro en contra en enfrentamientos directos durante estos últimos años. Por eso, el equipo talismán para el Obra.

Pese a que el partido comenzó con las seis primeras canastas en forma de triple, tres por cada bando, no fue más que un espejismo. El juego errático, con un ataque bastante espeso y falto de ritmo, solo se veía compensado por el acierto a la hora de rebotear ofensivamente, lo que nos mantuvo en el partido durante buena parte del primer cuarto. El segundo acto llevó el partido a las trincheras y las defensas se impusieron a unos ataques faltos de acierto y de ideas.

Solo un Booker omnipresente marcaba el ritmo anotador del Murcia. Con casi la mitad de los puntos de su equipo dejó el marcador en un pírrico 31-33 para acabar la primera mitad. La salida de vestuarios fue desastrosa, con una falta de concentración alarmante. Los visitantes se ponían en un abrir y cerrar de ojos con nueve puntos arriba, lo que obligó a Moncho Fernández a pedir su primer tiempo muerto para cortar la sangría.

Booker seguía a lo suyo y ampliaba la diferencia hasta los 16 puntos. Un arreón de casta y personalidad de Kostas Vasileiadis rebajó la diferencia para entrar en el último cuarto con algunas opciones de remontada.

Lo intentó el equipo en este último cuarto, pero el lastre acumulado era demasiado pesado. Aunque se llegó a poner a 6 puntos (nos jugábamos el basketaveraje), entre Booker y Larentzakis sofocaron la rebelión. Mal partido ante un rival que siempre se nos daba bien. Ahora toca recuperar lesionados y seguir trabajando para encontrar el ritmo competitivo cuanto antes.

Los equipos de abajo de la clasificación fichan jugadores y aprietan en este último tercio de la competición. El camino hacia la salvación no será fácil y toca volver a ponerse las pilas para no sufrir demasiado.

Por último, quería tener unas palabras para una persona que nos dejó esta semana. Un obradoirista de pro, amante del baloncesto y, sobre todo, un buen tipo, al que todos sus amigos echaremos mucho de menos. Descansa en paz querido amigo Kías.

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