Moncho Fernández: «Lamentable, lamentable, lamentable»

El entrenador del Obradoiro se enfada por la peor versión de sus jugadores


SANTIAGO / LA VOZ

Moncho Fernández, entrenador del Obradoiro, no podía creerse al finalizar los registros de su equipo, mal en casi todas las facetas del juego. Poca intensidad defensiva, muy malos porcentajes en el tiro exterior y casi nulo en la pelea por el rebote. El Andorra fue muy superior y llevó siempre el control del encuentro. «Lamentable», repitió una y otra vez el de Pontepedriña. Fue el mejor resumen para el comportamiento de los obradoiristas en la bombonera. «Desde nuestro punto de vista, el partido fue un desastre. Empezando por el trabajo defensivo, que fue lamentable, tanto tácticamente como en las acciones de uno contra uno», subraya el técnico gallego.

Su sorpresa fue más allá del choque con el Andorra: «Es difícil encontrar un partido de nuestra historia en el que hayamos encajado un porcentaje tan alto de tiros de dos. No sé cuántas bandejas y mates pudimos recibir en este encuentro. No lo sé. Y eso que el Andorra falló mucho en los tiros libres. De haber tenido más acierto en esta faceta del juego la derrota hubiese sido más abultada».

Para Moncho Fernández, el Obra estuvo «fatal en todas las facetas del juego, en las tácticas, que le corresponden al entrenador, y en las individuales». Insiste: «Lamentable, lamentable». Además, «desde el punto de vista ofensivo tampoco tuvimos acierto en el tiro exterior, a veces por la defensa del Andorra, que se cerraba bien. Dispusimos de muchos tiros claros que no anotamos y eso al final pasa siempre factura. Un 6 de 27 en triples es un balance lamentable. Ya llevamos así varias jornadas y eso se paga».

Recuerda que «el análisis de defensa y ataque está siempre muy relacionado. Es muy difícil cuando solo puedes jugar en media pista. En la primera parte defendimos muy mal, pero luego tuvimos el acierto ofensivo suficiente para llegar al descanso metidos en el partido. Nos pusimos cuatro abajo, cuando realmente la diferencia en la pista era mucho más grande entre el Andorra y el Obradoiro».

En el momento en el que se volvió a la dinámica inicial desde el perímetro, es decir, a fallar casi todo lo que se tiraba, y en el momento en el que el Andorra aceleró un poco más, las luces se le apagaron otra vez al quinteto gallego. «En la segunda parte no tuvimos el acierto ofensivo del segundo cuarto y ya no pudimos hacer absolutamente nada», concluye Moncho Fernández.

«Francamente mal»

Otro de los apartados en los que el Obra estuvo muy lejos de su versión original fue el rebote. Las diferencias entre el conjunto de la capital gallega y la escuadra del Principado fue abismal. «Si te meten un 72 % de los tiros de dos es muy difícil que haya rebote. Estuvimos francamente mal en el rebote defensivo y eso permitió que ellos reboteasen más. No creo que la pintura del Andorra sea tan débil, no es uno de sus puntos más débiles».

El Obra volvió a alejarse en Andorra de su mejor versión. Apenas opuso resistencia. Arrancó mal, sin chispa, muy despistado. Tardó en despertar. Aunque estuvo cerca de darle la vuelta al marcador, más por la desidia del rival que por méritos propios, tras el descanso se arrugó de nuevo. Volvió a caer en una profunda depresión.

Ni en defensa ni en ataque, ni desde el perímetro ni en la pintura. Nada de nada. El Obra fue un equipo vulgar durante la gran mayoría de los minutos. Por eso, Moncho Fernández prefiere hacer borrón y cuenta nueva, pensar ya en la próxima cita para levantar la moral de un vestuario que en Andorra nunca estuvo a la altura.

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