El Obradoiro levanta ante el Betis un día de mucho frío

De Zeeuw y David Navarro abanderaron la reacción tras el descanso


El Monbus Obradoiro conquistó su quinta victoria. Salvó un día de mucho frío en Sar. A la grada le costó entrar en calor, pero terminó empujando. Y aunque fue una victoria de equipo, hay dos protagonistas que merecen mención especial: De Zeeuw, fuerte y decidido, y David Navarro, del que se podría decir lo mismo aunque a veces le cueste tirar.

La primera mitad acabó en tablas, con un cuarto para cada equipo. En el arranque, el colectivo de Moncho Fernández completó diez minutos de alto nivel y notable acierto en la larga distancia, con Brodziansky mostrando su mejor versión en el capítulo reboteador, en los dos lados. Solo hubo dos peros en ese tramo: el equipo sacó poco rendimiento de las capturas en ataque y no estuvo fino en las pérdidas de balón, con mención especial para una de Magee porque le costó una antideportiva, con 17-12 en el marcador. Y tampoco había buenas noticias de Kravic, muy apagado.

Pero el juego colectivo del Obra se estaba imponiendo al de un Betis que en ataque busca con reiteración las acciones de uno contra uno, sobre todo en el emparejamiento Magee-Conger. Comenzó con un Slaughter muy acertado en el tiro, pero cuando se quedó sin esa vía empezó a perder fuelle.

El primer cuarto acabó con jarabe arbitral contra el frío ambiental. Pitaron personal de ataque a Brodziansky sobre Nacho Martín, que se fue al suelo al notar el contacto, y pasaron por alto una acción exactamente igual en el otro lado de Almazán sobre Font.

Los nueve puntos de renta no eran muchos a tenor de cómo estaba discurriendo la contienda. Y en el segundo cuarto el conjunto de Curro Segura fue recortando distancias hasta igualar el marcador. Le dio una vuelta de tuerca a sus defensa, sobre todo en las líneas de pase. Y siguió buscando acciones de uno contra uno. Como tantas veces, los tiros libres fueron un castigo. Nueve tuvieron los andaluces en este segundo acto, dos los compostelanos.

También bajó la producción local en la larga distancia: dos triples por cinco en el primer cuarto. Y el equipo no lo pudo compensar con el rebote ofensivo. Al intermedio, 36-36.

La reanudación fue demoledora para el Obradoiro, que siguió con su atasco en ataque y vio como el rival encontraba los triples que había echado en falta hasta ese jomento. En poco más de dos minutos el parcial fue de 0-9 y Moncho Fernández pidió tiempo muerto.

Sar salió del letargo. Entendió que el partido requería aliento. Y Magee ayudó con un triple más adicional. Pero ahí se le acabó la inspiración. Esta vez la reacción local llegó desde la defensa. Con la receta habitual de las tres ces (casta, corazón y coraje), o la de las dos bes de aquel torero que un día definió su faena como un ejercicio de «balor y buevos», el equipo levantó un partido que se le había puesto muy cuesta arriba.

En el último cuarto empezaron los fajadores y los zapadores. Pozas cometió la cuarta personal y salió el predicador Carlos Way para gobernar el tramo final, con Navarro anotó un triple imperial sobre la bocina, con De Zeeuw reboteando y anotando, con Czerpaowicz ofreciéndose. Y con Sar celebrando la quinta conquista del curso.

Obradoiro: Calloway(17), Mgee(13), Muñoz(8), Brodziansky(6), Kravic(- DeZeeuw(9), Spires(3), Navarro(8), Font(-), Daum (2), Czerapowicz (10), Pozas (6)

Betis: Sipahi(9), Slaughter (15), Conger (8), Enechionyia (12), Whittington(12), Oliver (6), Borg (2), Niang (4), Almazán (-), Martín (-), Izundu (5)

Marcador tras cada cuarto: 25-16, 36-36, 58-56 y 82-73.

Árbitros: Peruga, Torres y Baena.

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