Rebote y pérdidas de balón


El Obra recibió anoche en Sar a un equipo con récord positivo de victorias tanto en Liga Endesa como en competición europea, algo que antes de esta jornada solo podían firmar Madrid, Barcelona y Tenerife, un claro indicativo del potencial andorrano.

Sin un ritmo claro al que plantear el partido, ya que Andorra salió victorioso en encuentros a más de 80 posesiones y también por debajo de 67, el Obra necesitaba centrarse, más que nunca, en mantener una tasa de posesiones perdidas muy baja. Los del principado llegaban a Santiago como el mejor equipo de la ACB castigando las pérdidas del rival, por lo que era fundamental cerrar esa vía de anotación.

Solventados los problemas en el rebote defensivo en las últimas jornadas, sobre todo en el partido de Manresa con unos registros de capturas espectaculares, la otra clave del partido pasaba por ser capaces de sujetar la producción desde el triple del cuarteto Hannah, Jelinek, Massenat y Todorovic, a ser posible con un rendimiento combinado inferior a 1,10 puntos por tiro. Complementar este parámetro con menos del 20 % de los puntos encajados tras pérdida prácticamente podía considerarse sinónimo de victoria para el Obra.

La victoria se quedó en Santiago porque la defensa del triple volvió a ser extraordinaria, por quinta vez en la temporada el Obra encajó menos de 6 y logró equilibrar la batalla del rebote y también la anotación tras pérdida para convertir esos 75 puntos en la cuarta alegría.

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