Pamplona 19


Empecé la semana como una moto. Desde la plata de Los Ángeles 84 ninguna medalla había servido tanto de escaparate para un deporte como el bronce de Viravolta en Pamplona. De hecho, cuando me llamó Reigosa, pensé que me iba a encargar un artículo sobre penchés o kabaevas y no sobre la defensa del Obradoiro. ¡Telita!

Encajar 92,5 puntos por partido es una losa pero, antes de llevarnos las manos a la cabeza, deberíamos tener en consideración un par de matices: se han jugado tres prórrogas y, en siete de los ocho partidos, nos hemos enfrentado a equipos clasificados entre los ocho primeros. Una vez matizado, llevémonos las manos a la cabeza: 92,5 punti contro sono molti punti.

En la ACB se paga el talento pero, todavía más, se paga el físico. Siempre ha sido así. No es solo que Barça, Madrid o Baskonia tengan más talento que tú, es que, cuando se les complican los partidos, te sacan de la cancha «a gorrazos». Aquellas plantillas del Obradoiro que dejaban a su rival en menos de 70 puntos tenían más de trabajo y coordinación táctica (Oriol, Corbacho…) que de grandes defensores individuales. En este equipo hay mucho jugador nuevo que todavía no se ha adaptado a la exigencia táctica de esta liga donde, cualquier error, cualquier descoordinación, te cuesta dos puntos sino tres. Nada que no se arregle a base de repeticiones en los entrenamientos y de algún palo o lanzamiento de pizarra de Moncho.

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