El Obradoiro vuelve a tropezar en Tenerife

Jugó siempre a remolque y se difuminó en los últimos cinco minutos


La historia se volvió a repetir en el Santiago Martín. Derrota del Obradoiro. Viendo el marcador, incontestable. 90-78 a favor de los locales. Pero no es la primera vez que la diferencia se dispara en los últimos minutos, pésimos. Mediado el último cuarto el marcador era 75-71. 

En la primera parte el conjunto santiagués jugó siempre a remolque, salvo en los compases iniciales, en los que arrancó con un 0-4. Completó veinte minutos con poco ángel, insípidos. Ni apretó en defensa ni encontró fluidez en ataque. Y sacó poco provecho de las pérdidas de balón.

El Tenerife no estuvo mucho mejor, pero sí fue capaz de coger pequeñas rachas, sobre todo en el segundo cuarto, para irse al descanso con una renta de diez puntos.

El equipo de Vidorreta se ajustó al guion previsto. Esta temporada Shermadini absorbe mucho juego en la pintura, bien para resolver cerca del aro o bien para atraer ayudas y liberar a los tiradores. En el primer cuarto fue el sustento de su equipo en ataque, hasta que apareció Lundberg para coger ese testigo.

El Obradoiro cerró ese acto inicial sin estrenar el casillero de triples. Echó en falta esa vía de anotación, aunque bien es cierto que el equipo diversifica mucho más sus ataques esta campaña. Puede anotar de más maneras.

En el segundo cuarto llegaron dos triples, pero no de los especialistas sino de los pívots, uno de Daum y otro de Brodziansky. En las filas insulares se fueron pasando la inspiración en las rachas. Una de Singler sirvió para abrir la primera brecha: 34-27. Y después fue Salin el que tomó el relevo, con una bandeja acrobática y un triple sobre la bocina que puso la máxima renta: 44-34. La diferencia la marcaron los triples. Cada equipo intentó diez. Los locales anotaron la mitad y los visitantes solo dos.

Viendo que los tiradores no tenían la escopeta cargada, Moncho Fernández decidió probar tras el descanso con sus dos treses en pista, Czerapowicz y Álvaro Muñoz. Y acertó. Los dos asumieron protagonismo en ataque, desde fuera y con sus entradas a canasta. Hacían mucho daño a un Tenerife que buscaba las respuestas en el talento individual, en Shermadini, hasta que se cansó, y en Marcelinho Huertas. El tercer acto acabó con 63-60 porque cuando el Obradoiro atacaba para ponerse por delante Magee perdió el balón y Lundberg anotó en el último segundo.

Czerapowicz y Álvaro Muñoz se habían ido al banquillo al empezar a bajar sus prestaciones, por el sobreesfuerzo. Moncho Fernández volvió a probar con Magee y Vasileiadis. Pero el escolta americano no estuvo fino y el griego tuvo una tarde noche aciaga.

Aun así, el Obradoiro aguantó el tirón. No acababa de completar, pero tampoco se descolgaba. Hasta que se atascó y desapareció. Marcelinho Huertas dio un paso al frente, gobernó el tramo final y no dio la más mínima opción a la sorpresa.

Tenerife 90: Marcelinho Huertas (14), Salin (13), Dani Díez (8), Álex Suárez (2) y Shermadini (19) -cinco inicial-. Álex López (2), Singler (16), Fran Guerra (5), Gielo, Lundberg (11) y Atkins.

Obradoiro 78: Calloway (2), Magee (12), Álvaro Muñoz (8), De Zeeuw (7) y Kravic (18) -cinco inicial-. Pozas (2), Vasileiadis, Spires, Czerapowicz (12), Brodziansky (10) y Daum (7).

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